
POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREIS El folclore alemán cuenta la historia de un hombre que, al despertar, se dio cuenta de que su hacha había desaparecido. Furioso, pensando que su vecino se la había robado, se pasó el resto del día observándolo. Vio que tenía maneras de ladrón, andaba furtivamente como un ladrón y susurraba como un ladrón que pretende esconder su robo. Estaba tan convencido de su sospecha, que decidió entrar en casa, cambiarse de ropa, e ir a la comisaría a poner una denuncia. Nada más entrar, sin embargo, encontró el hacha -que su mujer había colocado en otro lugar. El hombre volvió a salir, examinó nuevamente a su vecino, y comprobó que andaba, hablaba y se comportaba como cualquier persona honesta. Muchas veces somos ligeros para juzgar y basándonos en pocas referencias relacionales, creemos que contamos con la información pertinente para emitir un juicio. Según los estudios en psicología, s olo toma una décima de segundo la acción de juzgar a alguien y dar u...