domingo, 23 de abril de 2017

PEQUEÑOS GIGANTES.

PEQUEÑOS GIGANTES.
Desde el comienzo de nuestra existencia, hemos luchado con fuerzas que parecen indestructibles. El episodio eterno del bien contra el mal ha sido parte de nuestra tradición humana. Dependiendo del capítulo de la historia que quiera revisar, encontrará siempre una eterna confrontación entre creencias y sentimientos. Desde siempre, el bien ha sido configurado desde la debilidad física, pero la fuerza espiritual, mientras que el mal es presentado con tal poderío que parece invencible.
En las crónicas bíblicas se relata un episodio que nos enseña la importancia de la fe y la capacidad de creer en uno mismo. Cuenta de una guerra entre filisteos e israelitas. Cuando las líneas de batalla de los filisteos y el ejército de Saúl se encontraron de frente a cada lado del valle, el gigantesco guerrero Goliat salió del campamento filisteo y en voz alta desafió a Israel para que presentara a un hombre que luchase con él en un combate cuerpo a cuerpo, cuyo resultado determinaría qué ejército llegaría a ser siervo del otro. Durante cuarenta días, Goliat desafió al aterrorizado ejército de Israel cada mañana y cada atardecer. No obstante, ningún soldado israelita tuvo suficiente valor como para aceptar semejante reto. Un pequeño pastor llamado David de la tribu de Judá, quien era pródigo en talentos y buen semblante, y sobre quien estaba el espíritu de Dios, hizo frente a su reto. Goliat, precedido por su escudero, avanzó, invocando por sus dioses el mal contra David. A esto, David respondió: “Tú vienes a mí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero yo voy a ti con el nombre de Dios de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla, a quien tú has desafiado con escarnio”. Cuando David le lanzó una piedra con su honda, esta se le hundió en la frente y Goliat cayó a tierra. Acto seguido, David se plantó sobre Goliat y con la espada del gigante le cortó la cabeza. A esto siguió una notable derrota para los filisteos. 
Fuerza, fe, creencia en las capacidades propias, son algunas de las características que podemos rescatar de David y su historia. Un sentimiento de saberse poderoso dentro de sí, que no le permite flaquear ante cualquier adversario, por indestructible que parezca. Enorme confianza de saberse en lo correcto.
En los últimos días transcurridos en Venezuela hemos testificado el poder de esas condiciones. No un David, sino miles, han recorrido las calles, avenidas y autopistas de todas las ciudades, para enfrentar a un enemigo despiadado.  Un enemigo que paradójicamente es su hermano, pero que lo ataca con la saña y agresividad más vil que se pueda conocer y con equipos e implementos que le dan una ventaja ante un contrincante que, primero no quiere serlo y segundo, solo lleva como arma su firme convicción de estar en lo correcto.
El joven desnudo, la anciana ante la tanqueta, la hermana religiosa, el cuatrista encapuchado, son solo algunos de los testimonios que los medios nos regalan. No solo ellos son los héroes. Todos y cada uno de los que salen con fe y energía, cada día a defender sus derechos, se convierten en esos David que nos representan y nos enorgullecen.
Poseemos material humano para el presente y el futuro. Hay una generación que ama su país y está dispuesta a rescatarlo. Tengamos confianza en que Dios nos acompaña en la razón y nos llevará por el camino de la reestructuración, la paz y la concordia. Hay con qué.
Un saludo y homenaje a todos los David de mi tierra.
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 16 de abril de 2017

TIEMPO DE RESURRECCION

TIEMPO DE RESURRECCIÓN

Semana Santa, momento que invita al recogimiento y la meditación sobre nuestra espiritualidad. Tiempo que comienza desde mucho antes, con lo que los cristianos llaman la cuaresma, que es un “Período de cuarenta y seis días, desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de Resurrección, en el cual algunas iglesias cristianas preceptúan ciertos días de ayuno y penitencia en memoria de los cuarenta que ayunó Jesús en el desierto”, y que para los creyentes es el tiempo de conversión, por ello, es el espacio del perdón y de la reconciliación fraterna.

Cuando hablamos de Jesús, el Cristo, hablamos de un hombre que se entregó por sus creencias y que vino al mundo a dejar el mayor de los legados de bondad, sacrificio por otros y perdón. No es fácil entender como un ser humano pudo soportar tanto dolor físico y psicológico para llevar un mensaje de amor. El sacrificio como penitencia por el otro, es la máxima expresión de lo que solo un Dios puede hacer por los suyos, pero que a su vez, nos permite entender y aprender lo que a cada uno de nosotros nos corresponde.

En estos momentos convulsionados que vivimos, estos tiempos de reflexión nos invitan a analizar las cosas que estamos viviendo y buscar en ellas los mejores caminos para la reconstrucción. Parece llegada la hora de decisiones, pero no de aquellas decisiones que nos han llevado por un largo camino de incertidumbres y desesperanzas, sino de decisiones definitorias y concluyentes. Llego la hora de “jugarse a Rosalinda” y con ella el futuro de una nación entera. No estamos para juegos y medias tintas. El país entero necesita visualizar un camino y de un liderazgo que nos demuestre esa determinación que genere confianza en cada acción y que nos guie con certeza hacia el futuro. Ya basta de mezquindades o intereses ocultos. El único gran interés debe ser la nación y su porvenir.

Llego la hora de nuestra Resurrección. Si analizamos la palabra griega que en la Biblia traduce “resurrección” esta es anástasis, que se define como la “acción de ponerse de pie (levantarse) de nuevo”.
Debemos levantarnos y andar a paso firme en cada una de las acciones. Es el momento de cobrar. Cobrar para invertir en el futuro de nuestros jóvenes y niños, en un verdadero rescate de nuestros valores, en una educación que permita el crecimiento y la competitividad, en un actualizarnos como seres globales. En una Venezuela de y para cada uno de sus conciudadanos.

Hoy es domingo de resurrección y de pascua, que también significa “el paso”. Mejores simbologías no podemos tener para entender que llegó nuestro momento de cambiar. Debemos dar ese salto y “pasar” a otra etapa de florecimiento. Todos tendremos un papel que jugar en ese proceso. Algunos los juegan ahora con un protagonismo político, otros los jugaremos desde una resurrección intelectual. Pero este cambio debe hacerse desde la humildad, desde el perdón, con los perdonables y desde la justicia con los que deben pagar. Todo en su justa medida.

Ponernos de pie, dar el paso hacia el futuro y cambiar. Esa es nuestra enorme misión.

Feliz domingo de pascua.

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
Arnaldogarciap.blogspot.com



domingo, 9 de abril de 2017

CARGANDO MI BACALAO

CARGANDO MI BACALAO

Desde hace muchísimos años existe un jarabe (vaya usted a saber si lo consigue ahora), que era una emulsión a base de bacalao que servía de reconstituyente y energizante vitamínico para las personas. Su sabor no era muy amigable y la gente lo tomaba con cierta aversión, mas por sus bondades curativas y medicinales que por su gusto.

En su versión original, este medicamento o suplemento vitamínico, tenía como ilustración, para darle su identidad, a un enorme hombre, vestido de pescador, que cargaba sobre sus hombros un enorme pez, que asumo sería un bacalao. Esta caricatura, con el tiempo dio pie, dentro de nuestro enorme acervo de cultura popular, a un dicho muy comentado que decía: “en la vida, cada quien debe cargar su propio bacalao”. Para la filosofía callejera, el enorme bacalao representaba las cargas que nuestra vida nos impone y que se traduce en nuestras responsabilidades.

Siempre he creído que todos venimos a recorrer un camino. Que existe un guion pre-escrito por el todopoderoso donde nos ubica en un lugar y nos da una historia de vida para transitar. Tal vez ese camino no está totalmente trazado, pero ya trae algunas etapas y senderos definidos. Nadie escoge donde nace ni con quien, por lo que en esta teoría esas primeras etapas se nos hacen obligatorias. Luego, cuando nos vamos haciendo adultos, la visión y emprendimiento de ese camino puede y debe ser diferente. La manera como cada uno de nosotros lo transitemos, disfrutando o no del recorrido, ya tiene un componente personal y de decisiones individuales.

Muchas personas viven cargando varios bacalaos, los suyos y los de los demás. Sienten que tienen una enorme responsabilidad de llevar a cuestas las tareas o responsabilidades de otros y esto les hace más pesado el camino. Ya nuestro bacalao pesa. Imagínese cargando por todo el trayecto de nuestra vida el peso adicional de otras responsabilidades. Esto, nos atrasará en nuestro trayecto, o en el peor de los casos, no nos permitirá llegar tan lejos como creíamos que podíamos llegar y peor aún, el peso y la carga no nos permitirán disfrutar de la belleza del sendero que recorremos.

Están tan imbuidos en soportar su carga que, toda la concentración se va en no dejarla caer. Tal vez, el bacalao menos pesado sea el propio, pero al asumir la responsabilidad de cargar otros, la diferencia en el peso no se nota y no llegan a descifrar cual es el que le corresponde verdaderamente. Claro está que cada uno de nosotros debe apoyar y ayudar a otros en momentos de la vida a soportar sus cargas. Nuestros hijos, en sus etapas iniciales y luego nuestros padres, en sus etapas finales, requieren el apoyo y ayuda para llevar sus pesos y con esto, a los primeros les enseñamos valores como la solidaridad y la responsabilidad, y a los últimos, a través de este apoyo les brindamos homenaje de agradecimiento por habernos ayudado y soportado en nuestros años de desarrollo. Y en ambos casos esta carga debe ser compartida con nuestra pareja y con nuestros hermanos y familiares.

Cada quien debe llevar su propio peso. Debemos aprender a soltar lo que no nos corresponde. El alivianar la carga nos permitirá levantar la mirada y ver mejor el camino. Al estar más livianos podemos andar más cómodos y recorrer mayor distancia. Y con el aprendizaje que nos de la experiencia, estando más sueltos, podamos guiar a otros, a través de nuestros consejos, en su mejor sendero. Pero nunca asumiendo sus responsabilidades, sino haciéndolos comprometidos con ellas.

Cada quien con su bacalao.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
Arnaldogarciap.blogspot.com


domingo, 2 de abril de 2017

MENTIRAS VERDADERAS

MENTIRAS VERDADERAS

“Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”
Joseph Goebbels.

Las palabras tienen poder. Por medio de ellas estamos en la capacidad de influir en las personas y hacer que se produzcan conductas acorde con la intencionalidad pretendida. A través de las palabras podemos producir cambios importantes, las personas comprenden las intenciones y se suman o no a las acciones.

Pero las palabras tienen sus dificultades, dependiendo de las personas que las expresen. Cuando estos discursos o mensajes vienen de una persona mentirosa, el camino al entendimiento se hace tortuoso y difícil de transitar. Existe una definición clínica para aquellas personas que frecuentemente mienten y su nombre es la mitomanía. Este trastorno es definido como la tendencia o inclinación patológica a fabular o transformar la realidad al explicar o narrar un hecho. También se define como la tendencia a mitificar a una persona, una cosa o un suceso determinado.

Es una perturbación frecuente que podemos encontrar en personas a nuestro alrededor. Inicialmente es difícil de detectarla y estas personas, por el contrario, son definidas como encantadoras, por las características de aventura y misterio de sus historias y protagonismos. El tema se presenta al transcurrir el tiempo y la relación. Comenzamos a evidenciar diferentes versiones de la misma historia y el no poder manejar las mentiras se les hace complicado y comienzas las distorsiones que desenmascaran a estos enfermos.

Posiblemente en las relaciones sociales ordinarias no exista mayor problema con este tema. Con reconocer al personaje y entender su situación, el manejo de su discurso se hace tolerable y la estrategia más frecuente es la retirada. En las relaciones laborales y organizacionales se hace más complicado, ya que estos temas pueden afectar la efectividad de las gestiones al convertirse en promesas inconclusas y en muchos casos en temas de conductas problemáticas ante la evidente falsedad de argumentos que afectan las relaciones profesionales.

Grave y muy peligroso se presenta cuando no solo convives con un mitómano, sino que encuentras un grupo de personas con la misma patología y para rematar la formula, trabajan todos juntos bajo un mismo objetivo. Si a esto le sumas que tienen el poder de dirigir medios y estrategias que llegan a millones de personas, sus historias fabulosas se convierten en un verdadero problema al convertirse en una realidad.

No existe un tratamiento conductual efectivo para este trastorno, que no arranque del reconocimiento del enfermo de su situación. En casos individuales es posible que alguno lo reconozca y comience su rehabilitación. En estos problemas de grupos, es más complicado y la tarea se le presenta es al resto de las personas. Debemos desmitificar las mentiras a través de argumentos reales. Estamos obligados a deshipnotizar a aquellos con mentes más frágiles que se convencen de las falsedades. Debemos comenzar a trabajar con la verdad. No existen guerras ni invasiones presentes o futuras. No estamos bien, ni somos potencia.

Es vital aprovechar cualquier medio para presentar la verdad verdadera ante los otros.
Las mentiras se combaten con verdades.

Saludos

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
Arnaldogarciap.blogspot.com







domingo, 26 de marzo de 2017

CONVIVIR…COMPARTIR

CONVIVIR…COMPARTIR

El ser humano es gregario por naturaleza. Está configurado genéticamente para relacionarse y socializar. La familia, que es la base de la sociedad, es la primera gran escuela del intercambio con otros y el manejo de normas básicas. Allí nos preparan, con ejercicios de participación y colaboración entre hermanos, padres y familiares, para que en corto plazo, salgamos al camino a experimentar conductas de convivencia con otros seres y aprender con ellos las reglas de las relaciones.

Desde que salimos a la calle estamos en un permanente aprendizaje. Siendo niños el colegio nos enseña a distinguir entre diferentes maneras de vivir y relacionarnos. Gente que piensa diferente, que cree diferente, empieza a mostrársenos en ese intercambio diario. Luego de adultos, en los múltiples roles que podemos ejercer, establecemos convivencia con seres semejantes a nosotros, pero diferentes en el sentir y el pensar. En las empresas, durante nuestras jornadas de trabajo, vivimos situaciones parecidas. Pasamos el tercio del día más importante conviviendo y compartiendo con extraños. Personas tan afines o disimiles como cantidad de compañeros tengamos. Todos con su particularidad, producto de su formación y cultura, intercambiando experiencias de la mejor manera que cada uno sabe emplear.

Convivir nos lleva a compartir. Según el diccionario de google, “Compartir es dar (una persona) parte de lo que tiene para que otra lo pueda disfrutar conjuntamente con ella”. Interesante definición que nos obliga a ver más allá del simple concepto. Compartir es entregar sin mezquindad. Es ver más allá de nuestra propia satisfacción y pensar en el bien del otro. Es disfrutar dando lo que tenemos, para satisfacernos con su utilización por terceros. Los padres comparten sin límites todo lo que tienen con sus hijos. Los amigos se entregan y dan sin miramientos de equidad. Las parejas son el mejor ejemplo; Cuando dos personas deciden “compartir” su vida, están estableciendo una relación sobre la base de un intercambio sin egoísmo. Cada uno entiende las necesidades del otro y está dispuesto a satisfacerlas sin contemplaciones. Todo en un justo equilibrio.

Convivir implica respetar, tolerar y aceptar. Enorme desafío para cada uno de nosotros que estamos inmersos en nuestras propias batallas, luchando con fantasmas internos y externos día a día. Es un permanente ejercicio de comprensión. Respetar a través de la empatía se hace necesario para evaluar los comportamientos y entender las razones del otro. Tolerar no significa aceptar a ciegas. Tolerar significa razonar las acciones del otro y buscar dentro de ellas sus significados. Aceptar es concebir en nosotros el principio de la humildad. No somos mejores ni peores que el resto de los seres humanos. Somos diferentes y cada quien tiene su argumento.

Debemos aprender a Convivir y Compartir. El mundo será un lugar mucho más agradable y apacible, cuando concibamos que la clave no es cambiar las ideas del otro, sino abrirse a entenderse con ellas. Comprendiendo que el problema no son las ideas, está en la forma como las defendemos o atacamos.

Empecemos en nuestro radio de acción. Antes de cuestionar o criticar, entendamos que la convivencia nos lleva a la comprensión y aceptación. Actuemos en consecuencia.

Aprendamos a convivir.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
Arnaldogarciap.blogspot.com

  


domingo, 19 de marzo de 2017

HAZ LO TUYO

HAZ LO TUYO

Todos tenemos una gran tarea a lo largo de nuestra existencia. Independientemente del rol que nos haya correspondido interpretar en esta obra llamada vida, cada uno de nosotros juega un papel estelar, por lo menos para nosotros mismos y quienes nos rodean.

Por más solitarios que pensemos actuamos en nuestra vida, ésta impacta e influencia a gente en nuestro alrededor. Nuestros hijos, padres, hermanos y luego los vecinos, compañeros de trabajo y la comunidad con la que interactuamos, se ve influenciada, o por lo menos salpicada, con algunas de nuestras acciones y conductas. Existen personas con mayor capacidad de influencia que otros, tal vez por sus roles sociales, como los políticos, comunicadores, maestros, religiosos, entre muchos. Estos, están permanentemente en la mira de sus relacionados y de sus conductas se desprende modelos a seguir. Sus niveles de influencia son mayores ya que llegan a muchas más personas que el común denominador. De allí su poder de generar grandes cambios y su enorme responsabilidad en el accionar.

Si les preguntara, Cual es la influencia de Ustedes en el entorno donde participan?, Como creen que son percibidos por sus relacionados? Somos dignos de imitar por nuestras acciones? El filósofo francés Alain dice: “Uno debe predicar la vida, no la muerte; propagar la esperanza, no el miedo y cultivar la alegría, el tesoro más preciado del hombre. Ese es el gran secreto de la sabiduría”.

Todos tenemos la capacidad de influir, por más sencillo que nos veamos. Nuestras conductas diarias, nuestros resultados en las labores generan reacciones en los otros. Tenemos la capacidad de convertir buenas acciones en actividades replicables por los que nos rodean. Convertir actos simples en eventos de grandeza a través de nuestro ejemplo. Modelar los cambios.

Con sabiduría haz lo tuyo. Y eso significa hacer lo que haces de la mejor manera. Con conciencia colectiva y de servicio. Por más sencilla que sea tu tarea, por más normal tus relaciones, da lo mejor de ti en cada paso, buscando atender a los otros y darles el apoyo necesario. Haz lo tuyo con profesionalismo, que es asumir la responsabilidad de hacer lo mejor con mis tareas, excediendo las expectativas de los que me acompañan, atento y sensible a lo que pasa a mi alrededor para trabajar con solidaridad en cada uno de mis actos. Profesional no es el que estudia una carrera universitaria. Lo es aquel que en cada una de sus acciones pone en perspectiva primero el servicio, el que busca la forma de hacer lo mejor en lo simple. El que aporta y crea nuevas formas de avanzar en beneficio de todos.

Haciendo lo nuestro de la mejor manera marcamos diferencias. Nos hacemos notar y nos convertimos en seres de cambio.

“Lo que es digno de hacerse, es digno de que se haga bien” Conde de Chesterfield.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
Arnaldogarciap.blogspot.com


domingo, 12 de marzo de 2017

COMO VAYA VINIENDO…

COMO VAYA VINIENDO…

Con la aparición en el escenario mundial de el esquiador (¿?) venezolano, se despertaron en mi cabeza algunas reflexiones que me gustaría compartir hoy. Es la desfachatez en forma de improvisación la manera de alcanzar tus objetivos en la vida, o el trabajo planificado, a través de una visión clara.

No entraremos a analizar, por ser por demás escabroso, cómo una persona sin ninguna certificación del dominio de deporte alguno, puede ingresar directamente en una competencia mundialista, donde se pensaría existen diferentes filtros de pruebas previas y calificaciones para poder optar a su participación. O como un deportista sin ninguna destreza para esa disciplina, confeso de no conocerla, y lo más gracioso, por no decir penoso, sin conocer la nieve, elemento vital en la disciplina, ya que en ella se ejecuta la tarea, piense lograr una participación honrosa en la misma, escenario que, por supuesto no se cumplió, llegando en el último lugar.

La improvisación como herramienta en la vida es válida y muy útil. Contar con la inteligencia para evaluar opciones y buscar salidas oportunas es una ventaja competitiva. Improvisar es estar preparado para reaccionar, de una manera adecuada, a una situación inesperada o no planificada, o llegado el caso, por más que esté planificada, responder adecuadamente a acciones inesperadas del entorno. Improvisar es sinónimo de inventar, innovar, crear.

Hoy en día existen grupos de artistas que nos enseñan los beneficios de la improvisación. No es al azar. La improvisación como técnica también requiere esfuerzo, trabajo y estudio. Es preparación y desarrollo, y para ello necesitas conocimiento y experiencia. Es estimular al intelecto para producir respuestas de calidad ante las situaciones. Es provocar reacciones innovadoras y creativas aprovechando cada una de tus cualidades y fortalezas. La improvisación no tiene nada casual.

Lo que nos pasa actualmente como sociedad no se puede catalogar de improvisación. Una familia, una sociedad, una empresa o un país, no se puede planificar bajo la filosofía del viejo Eudomar Santos, quien nos decía “Como vaya viniendo, vamos viendo”. Debemos estar claros hacia dónde vamos y cuáles son los recursos que necesitamos para alcanzarlo. Medir y evaluar las opciones y prepararnos para situaciones inesperadas. Nada debe quedar en el vacío. Cada aspecto de nuestro desarrollo debe estar incluido en un enorme plan estratégico que como nación debemos ejecutar.

Debemos romper paradigmas y reinventarnos hacia el futuro. Apalancarnos en el pasado y en gestas históricas que ni conocemos, no nos beneficia como sociedad. Vivir a la defensiva ante “guerras” imaginarias no nos permite sentarnos a planificar un futuro mejor para todos. Mientras otros países como Japón, están formando desde los jardines de infancia al “hombre universal”, enseñándoles idiomas, tecnología y finanzas, nosotros estamos empeñados en mantener un idealismo histórico que no nos lleva a ningún lado. Así nunca seremos competitivos como sociedad.

Debemos prepararnos de la mejor manera. Identificando nuestras fortalezas y potenciando nuestras cualidades. Es una responsabilidad individual.

Rescatemos nuestro futuro desde la planificación. Hasta para improvisar, nos debemos preparar.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com