sábado, 12 de agosto de 2017

“NO ME MOLESTES QUE ESTOY ENVIANDO UN TWEET”…

“NO ME MOLESTES QUE ESTOY ENVIANDO UN TWEET”…

Que las redes sociales se han metido en nuestras vidas y las han cambiado radicalmente, no es un secreto para nadie. Si hay algo que es realmente socialista, desde la más férrea definición de igualdad, es el uso de las redes. Todos, sin distingos, tenemos la disponibilidad para hacerlo, no hacen falta equipos sofisticados ni profundos conocimientos de tecnología para “entrar” en este mundo mágico y compartir, en tiempo real, con muchas y diferentes personas, en simultáneo y en cualquier parte del mundo.

Hasta allí el tema se hace muy interesante y enriquecedor. El que podamos todos, sin importar edades, sexo o tendencias sociales o políticas, estar cerca del conocimiento nos da una enorme potencialidad de crecimiento individual y colectivo. El mundo está, literalmente, en nuestras manos y tenemos acceso a cualquier cosa que nos interesa y nos propongamos. Desde aprender como planchar una camisa, a través de un tutorial en YouTube, como fue mí caso, hasta realizar una intervención quirúrgica en África y transmitirla en vivo y directo a universidades en el mundo.

Definitivamente, el uso de las redes bien administrado y con un objetivo claro de su uso, nos lleva a obtener beneficios importantes. Si tan solo queremos estar al día con lo que acontece, no importa donde estemos, si tenemos señal, podemos “hojear” las noticias de los diarios del mundo y conocer en detalle las situaciones. Para los hombres de negocios y los de ciencias, brinda información en tiempo real, que permite la toma de decisiones vitales para el desarrollo de empresas, productos e industrias.

El tema está en nosotros los simples mortales y nuestra bendita debilidad para hacer de las cosas sencillas algo complicadas y peligrosas. Vemos con profunda inquietud como el uso indiscriminado de estas redes sociales está provocando en sus usuarios y relacionados serios problemas a nivel de comportamiento y actitud. Un estado de conexión permanente "provoca inquietud, falta de concentración y alteraciones del ánimo", aseguran los psicólogos. Hay gente que no es capaz de desconectarse nunca y la idea de pasar tan solo un rato sin poder acceder a sus perfiles para actualizarlos o para “ponerse al día” les parece algo totalmente imposible.

Nos volvemos impersonales y no vemos ni atendemos a hijos, padres, parejas, compañeros, amigos, jefes y clientes. Esta necesidad de estar “conectado” permanentemente, trae como consecuencia la aparición de ansiedades y sentimientos de angustia y desesperanza. Y esta ansiedad que produce la necesidad de la conexión, se vuelve una vía hacia la depresión, convirtiéndose esta simple aventura en una grave adicción, afectando seriamente nuestras relaciones verdaderas.

La vida está más allá de las redes. O mejor dicho, más acá… justo a tu lado, con los tuyos. En esa relación directa y de contacto que tienes con cada persona que te rodea. No dejes de apreciarla por encerrarte con una pantalla de teléfono, tablet, computadora o televisor. La felicidad está en las vivencias que tenemos con los seres que compartimos y que están allí para ser tomados en cuenta y considerados.

Tu red más importante eres tú y los tuyos.

Disfrútala.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
arnaldogarciap.blogspot.com


domingo, 30 de julio de 2017

PALABRAS PODEROSAS

PALABRAS PODEROSAS

“Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuán hondo era, dijeron a las dos ranas que estaban en el fondo, que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. La multitud de ranas le gritaba que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltaba cada vez con más fuerza hasta que finalmente saltó fuera del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le preguntaron:
– ¿No escuchaste lo que te decíamos?
La rana les explicó que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más para salir de allí.”

Las palabras tienen un enorme poder. Vida o muerte, como en esta historia, esperanza o desaliento, como en muchas que vivimos diariamente. Se ha demostrado en diferentes estudios como la intencionalidad que se le dé a lo expresado en los mensajes, tiene un efecto directo en los receptores del mismo. Si su intención es levantar ánimos y estimular acciones, solo basta con influenciar, a través de palabras de optimismo y esperanza, la participación activa de la gente. Por el contrario, marcando mensajes pesimistas, desalentadores y de fracaso, estimulará en sus destinatarios el desánimo y la poca participación.

Los líderes, cuando genuinamente lo son, en cualquier ámbito, saben del poder de sus palabras en sus seguidores. La confianza depositada en ellos, por su conocimiento y trayectoria, hace que sus pensamientos, expresados en palabras, sean acciones reales y ciertas para sus partidarios y discípulos. Tal es el poder de la palabra que hoy, el mejor ejemplo es que, a dos mil años de su existencia, muchos mantenemos la creencia firme en la esperanza que representa la palabra de Jesús en las escrituras de sus enseñanzas.

Pero también existe quien utiliza este poder para destruir a través de mensajes malintencionados y estructurados con una estrategia particular. Laboratorios que producen noticias para desvirtuar y confundir y sobretodo desanimar. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentra desanimado puede ser que acabe por arruinarlo. Si el entorno no es claro y los mensajes que se reciben son negativos, lo más probable es que caigamos en la desmotivación.

Pongamos cuidado con lo que decimos y muchas veces en lo que repetimos. Nos hacemos eco de mensajes y testimonios sin tener la certeza de su veracidad y con ello, generamos estimulo o desanimo, de acuerdo a su contenido.

Hablemos de vida, de alegría, de esperanza, de oportunidades. Estamos claros en que son momentos de sosiego e incertidumbre, pero debemos entender los mensajes en toda su intencionalidad. Seamos inteligentes e interpretemos con sentido cada finalidad en los mensajes.

Ese es el poder de las palabras.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

sábado, 22 de julio de 2017

“NO SE ACABA HASTA QUE SE ACABA”…

“NO SE ACABA HASTA QUE SE ACABA”…

Para los fanáticos del béisbol, esta frase tiene mucho significado por ser inmortalizada por uno de los peloteros más famosos en la historia de este deporte, por sus grandes hazañas y logros, llamado Yogi Berra. Berra era una de las estrellas indiscutibles de los Yankees de Nueva York, con los que jugó desde 1946 hasta 1963. Pero fue, sobre todo, una leyenda que trascendió un deporte en el que brilló por su versatilidad y cualidades con la pelota y sus profundas reflexiones.

Dentro de sus frases más famosas, la que genera el título del artículo, ha sido la más emblemática y la que lo identifica. Con ella expresa una intencionalidad particular. Es un mensaje sencillo pero contundente que nos habla de cómo enfrentar las circunstancias de la vida. Por más que la situación parezca perdida, la esperanza, a través de la perseverancia, puede cambiar el resultado final. La esperanza hasta el último suspiro de que las cosas se pueden alcanzar y lograr nos puede llevar a obtener el objetivo. Nada está perdido ya que, hasta el último momento podemos lograrlo.

La perseverancia es un esfuerzo continuo, supone alcanzar lo que se propone y buscar soluciones a las dificultades que puedan surgir. Nos habla de no desmayar ante las adversidades y tener siempre presente el objetivo último. No perder el foco de lo que se busca, aunque en momentos pareciera lejos de lograrse. Con perseverancia se obtiene la fortaleza y esto nos permite no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo.

En oportunidades abandonamos al menor indicio de dificultad. Nos es fácil rendirnos ante las adversidades y conformarnos con el intento inicial sin el logro final. Buscamos argumentos que nos rediman de nuestra falta de acierto, tal vez orientando los argumentos hacia lo imposible y este abandono seguramente nos aleje del estímulo que podría llevarnos a revertir la situación y alcanzar nuestro objetivo.

En estos tiempos que vivimos es necesario tener esta combinación de esperanza y perseverancia activada. Aunque en muchas oportunidades sentimos que todo está perdido, debemos sobreponernos y pensar que el juego aún no termina. Que existen variables que no conocemos y que pueden revertir lo que nos parece inevitable. En este partido decisivo no podemos abandonar hasta que se decrete el último out. Y esa jugada tiene muchas combinaciones que pueden ayudarnos a ganar en el momento final.

Tenemos el equipo perfecto. Nuestros jugadores tienen un objetivo común. Todos saben cuáles son sus fortalezas y de que están hechos. Debemos tener confianza en sus capacidades y dejarlos fluir para desarrollar su mejor partido. Nuestro partido trascendente.

“La diferencia entre ganar y perder a menudo consiste en no abandonar” Walt Disney

Fuerza, Fe y Optimismo.

Saludos

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

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domingo, 9 de julio de 2017

ROSALINDA

ROSALINDA

Hay una historia en los llanos venezolanos, hecha poema por Ernesto Luis Rodríguez, que relata las vivencias de un cantante llanero que llega a un poblado y conoce a una mujer angelical que lo vuelve loco. Tal es su amor desbocado que decide llevársela con él y montándola en su caballo, emprenden rumbos de aventuras. En uno de los poblados visitados, nuestro galán comienza a jugar los dados con los indígenas del pueblo y le viene una mala racha que lo hace perder todas sus posesiones…”Vino un joropo llanero, se puso lindo el caney. Yo jugué mi araguaney, mi cobija y mi sombrero; perdí todo mi dinero, me quedé sin un centavo, y para sacarme el clavo con los nervios amargados, en ley de un par de dados se la jugué a un indio bravo”… Apostó a su hermosa Rosalinda, como la mejor prenda que le quedaba. Ante la mirada incrédula de los asistentes, el protagonista de nuestra historia tomó los dados y declaró: Voy por Rosalinda!, iniciando con su apuesta la tradición venezolana de hacer esta declaración cuando le vamos al todo por el todo.

Podemos pensar que la vida está hecha de incontables apuestas. Si vemos nuestras decisiones como una manera de escoger entre una opción y otra, podríamos decir que estamos constantemente apostándole a nuestras escogencias. Mucho dependerá de nosotros y nuestra manera de abordar estas elecciones la firmeza o no de nuestros resultados. Hay gente que, tal vez por poca formación, o poco aplomo, va por la vida tomando decisiones sin criterios y la vida les devuelve situaciones engorrosas, otros, en peor caso, ni siquiera evalúan las situaciones para decidir por cuenta propia y, por la falta de educación y criterio, o por la comodidad de la dádiva, dejan en otros el poder de sus decisiones y su vida no les pertenece, sino a través de aquellos que los gobiernan. Allí los vemos a la espera de una casa, una beca, una bolsa, un carnet, como la mejor opción en la apuesta de su vida.

Evidentemente una persona sensata, tomará decisiones en base al análisis de diferentes elementos y factores que impacten la circunstancia evaluada. No se va por la vida sin visión y metas. Cada vez que se realizan elecciones, éstas están basadas en el análisis de las posibles consecuencias que nos puedan originar. Sabemos el costo que tiene nuestra elección.

Hoy estamos en la encrucijada de un camino. No hay muchas opciones en donde el azar nos pueda ayudar. Todos conocemos a fondo las implicaciones de tomar una u otra senda. Como grandes prestidigitadores podemos visualizar el futuro cercano. Sabemos las consecuencias que traerá el hacer o dejar de hacer. Estamos en la hora de jugarnos a Rosalinda y con ella nuestro futuro y el futuro de muchos que dependen de nosotros. No solo nuestros niños y jóvenes, no solo aquellos que se han marchado y que queremos de regreso, también nos toca apostar por aquellos que no han tenido el camino claro, aquellos que sin criterio y por el analfabetismo intelectual han reforzado lo negativo. Ellos también son país y se merecen un futuro diferente. Un futuro de apertura y conocimiento, de igualdades y oportunidades.

Llegó la hora de tomar partido y ser parte de la apuesta. No es un problema de otros, es un asunto de Todos.

Vamos por Rosalinda!

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 2 de julio de 2017

EL MIEDO ES LIBRE

EL MIEDO ES LIBRE.

Cuenta una breve fábula la historia de dos exploradores que se encontraban en la selva de África y de repente se encontraron de frente con un enorme león. Ante el inminente ataque, uno de ellos se preparó a salir corriendo mientras que el otro se arrodilló a amarrarse las zapatillas. Ante este inexplicable hecho, su compañero le preguntó por qué lo hacía, a lo que el explorador respondió: “mi competencia no es con el león, el atrapará al que alcance primero. Amarro mis zapatos para correr más rápido que tu”. 

El miedo es una de las emociones universales del ser humano. Así como todos sentimos alegría, rabia, y frustración, el miedo es de las emociones más populares en nuestro sistema personal. Es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, también se presenta cuando tenemos un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que deseamos.

Existen dos maneras básicas de reaccionar ante el miedo: nos paralizamos o lo confrontamos. Cuando nos paralizamos, estamos a disposición de la angustia generada por él y muy cerca de llegar a un nivel superior de este sentimiento que se llama pánico. En estas circunstancias tenemos altas probabilidades de caer a merced de lo que nos provocó el miedo. Sin respuesta inmediata, seremos víctimas de la situación. Cuando confrontamos al miedo, también tenemos a su vez, dos alternativas de respuesta: Huir o enfrentar. Ambas respuestas a esta emoción nos permitirán, con alguna probabilidad, no ser víctimas de lo que lo origina y cada respuesta dependerá del nivel de la situación.
El miedo ha sido tan estudiado por la humanidad que se ha convertido en una excelente herramienta para la sociología y la política. Desde tiempos remotos, muchos gobernantes y reinados manejaron la matriz del miedo para paralizar poblaciones completas y dejarlos bajo sus dominios. Las religiones y muchas supersticiones utilizaron el miedo para canalizar la obligatoriedad de su acepción. Todos, sin muchos análisis de las características de esta emoción, entendieron que era una vía real y directa para tener a la gente encadenada emocionalmente.

En la actualidad las estrategias para manipular el miedo son más agresivas. Con mejores conocimientos de la conducta humana, tenemos adversarios que manejan muy bien esta manipulación.  Hoy vivimos con grandes miedos. Algunos reales y otros inventados. En tiempos tan convulsos, es necesario manejar nuestras emociones con la mayor sindéresis y buscando respuestas que nos permitan mantener el equilibrio. No podemos caer en la paralización y el pánico. Eso es lo que se busca. Debemos entender los riesgos y confrontar al miedo con estrategias. La paralización o la evasión no son la vía. El miedo que vivimos debe desmitificarse con la comunicación real, con el análisis de las situaciones y la búsqueda de alternativas para confrontarlo.

Combatamos el miedo con la acción. Cada uno desde la trinchera que le corresponda.

Nada de miedo.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 25 de junio de 2017

DANDO LO QUE SEA…

"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (LUCAS 6:38).

La prosperidad no tiene una formula directa, así como la felicidad o la paz. Lamentablemente nos han educado bajo una premisa de que se es prospero y feliz si se tiene bonanza económica. En estas sociedades basadas en el consumo, quien tiene mayor poder económico, parece elegible para el titulo de feliz. Desde pequeños nos inculcan la falsa creencia de que debemos estudiar carreras que nos brinden la posibilidad de ganar mucho dinero y con ello la gran mansión, el auto de lujo y los placeres…cual novela latinoamericana. Muchos de ustedes pueden decirme de una vez que eso no es cierto. Existen diversas historias cercanas o lejanas donde estos principios no se cumplen y por más dinero que se tenga, este no viene atado con la felicidad.

Por otra parte, la riqueza económica pareciera que esta aliada con la avaricia o la mezquindad. En muchos de los casos donde se tiene dinero, producto del genuino esfuerzo, los relacionados con estas personas relatan la poca disposición de estas personas a “compartir” de alguna forma sus riquezas.

Pero ese es el problema de aquellos que tienen solo bienes materiales que conservar. Estamos aquí en esta vida para dar y compartir sin importar lo que tengamos. Si decimos que no solo de dinero vive el hombre, es importante que cada uno de nosotros comience a evaluar sus otros bienes intangibles y comience la distribución de su riqueza en esta tierra. Existen muchas cosas no materiales para compartir. Poseemos enormes tesoros que, aunque no tengan un precio en moneda, son valiosos por su esencia, de fácil dádiva y en muchas oportunidades brindarán mayores beneficios a quienes se los obsequiamos que el darles algún regalo material.

Podemos dar nuestra actitud positiva diariamente, y con ella contagiar de energía a todos los que nos rodean, creando atmósferas de fraternidad donde quiera que estemos, sin importar personas, haciendo que la creatividad sea un premio para todos. Podemos distribuir tolerancia y respeto y con ello enseñar a otros a vivir en armonía, independientemente de posiciones encontradas. Estamos en la capacidad de dar nuestras experiencias e ideas para ser mejores personas, mejores familias y mejores compañeros y trabajadores. Tan simple como dar un consejo que ayude a otro en el momento oportuno, sin mezquindades y entregando lo mejor de uno. Tan solo dar.

Leí en internet: El principio mundano dice: "Mejor es recibir que dar", pero el principio espiritual del reino de Dios afirma: "Sin considerar cuánto tengas, darás y compartirás a otros lo que tengas". Dios explica claramente que primero debemos dar, para así recibir la bendición de Dios.

Tal como lo expresa el Karma, en las religiones Dhármicas, el dar se convierte en una energía trascendente que genera de vuelta no solo la satisfacción del saberse en lo correcto al compartir, sino que nos regresa mayores beneficios por el simple motivo de haber compartido.

Todos tenemos algo que dar…

Saludos

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

domingo, 11 de junio de 2017

SON CAMPEONES…

SON CAMPEONES…

En estos tiempos modernos todos vamos tras el éxito. La lucha en cualquier plano nos lleva a competir para ganar. La orientación general lleva a la gente a pensar en un plano básico de ganar-perder. No importa la actividad que se realice, todos queremos que nos vaya bien y trabajamos para alcanzar nuestras metas, sin embargo, probablemente no lo evaluemos de una manera favorable sino llegamos a la cima prometida. Solo medimos el éxito por la victoria, y cuando esta no llega aparece la sensación del fracaso.

Ayrton Senna, famoso piloto brasileño decía: “El segundo de la competencia es el primero de los perdedores”. Reflexión dura para estos tiempos. El éxito debe buscarse dosificadamente y esto implica aprender a reconocer algunas derrotas en el camino. Con el fracaso nos llenamos de desilusión pero también de aprendizaje. Cada traspiés dado en procura de una meta es solo una oportunidad que se nos brinda para garantizar pasos más seguros en el futuro. Thomas Alva Edison, cuando estaba en el fragor de perfeccionar la bombilla decía: “No he fracasado, solo me he topado con 10.000 maneras que no funcionan”. Cada bombilla significaba una oportunidad de comenzar de nuevo y con ello el acercamiento al éxito.

Hoy saboreamos una sensación agria-dulce. Por un par de semanas, dentro de toda la desesperanza que se vive en el país, un grupo de jóvenes guerreros nos llenaron de ilusión e hicieron que nuestras lagrimas no solo fueran de tristeza y dolor. Nos llevaron a llorar de alegría y esperanza por un futuro cada vez mejor. Mientras nuestros jóvenes combatientes dejan su vida en el asfalto de la patria, defendiendo sus ideales, este otro grupo de guerreros, en su terreno de desempeño, despertaron a toda una comunidad mundial demostrándoles que no somos solo un país de problemas.

Dentro de este equipo de jóvenes, guiados por jóvenes, se dibujaron todos los principios generales que llevan a cualquier persona, a cualquier industria, a cualquier nación al éxito. Planificación, trabajo en equipo, reconocimiento de las competencias individuales, desarrollo de estrategias en función a las capacidades, identidad, valores compartidos, humildad, respeto, fueron algunos de los ingredientes que estos guerreros venezolanos llevaron al campo del mundial sub-20. Con la seguridad que genera la confianza de saberse capaces, desde el comienzo, demostraron que estaban hechos para grandes cosas y que actuaban de igual a igual con cualquiera.

Puede que el resultado último en este torneo no haya sido el esperado. Pero esto no debe hacernos perder el foco de la grandeza. Aquí en esta experiencia del mundial hay un enorme mensaje para todos nosotros. Si se puede!. Con el foco claro en nuestro objetivo, conociendo muy bien nuestros recursos y administrándolos adecuadamente, en breve seremos otro país. Tenemos enormes condiciones para lograrlo, solo nos resta creérnoslo y comenzar a trabajar en consecuencia.

Gracias a este equipo de Venezuela Sub-20 por enseñarnos el camino a recorrer, gracias por llenarnos de alegría e ilusión en momentos difíciles. Gracias por demostrarnos los principios elementales del éxito. Estamos orgullosos de sus logros y su madurez.

Ustedes son nuestros Campeones!

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com