domingo, 28 de agosto de 2016

SI LO QUIERO...PUEDO¡

SI LO QUIERO…PUEDO ¡
Muchas veces en nuestra vida nos vemos limitados en nuestras acciones y deseos simplemente porque pensamos en no encontrar los momentos o condiciones deseadas. En otras oportunidades esas limitaciones vienen desde nuestro interior convertidas en falsas creencias que nos restringen en nuestro desarrollo. A veces, solo con vernos al espejo, no nos sentimos con la capacidad de emprender nuestros deseos.

En la Psicología, desde hace algunas décadas, los estudiosos del comportamiento social, manejaron el termino Locus de Control para expresar la percepción del individuo de control o no control de los eventos donde se envuelve. Cuando la persona conoce que está en la capacidad de manejar sus situaciones, se dice que tiene un Locus de Control Interno, se siente dueño de su destino y se sabe responsable por los resultados de sus acciones.  Sus conductas rigen sus resultados y está comprometido con ellas. La felicidad, por hablar de una de las metas máximas de la vida, no depende sino de cada uno de nosotros.

 En contraste, encontramos el Locus de Control Externo, condición en la cual le damos poder a elementos fuera de nuestro control individual, para justificar nuestros resultados: el azar, la suerte, el destino, pasan a dominar cada situación personal y somos solo acompañantes y el resultado de lo que “otras” fuerzas nos resulten. En el desempeño social pasa lo mismo, acuñamos responsabilidades de nuestros resultados en la vida a nuestros padres, las parejas, los jefes, el gobierno, la vida misma, como si, todo estuviera escrito en piedra y estuviera fuera de nuestro control.

En esta condición perdemos nuestra propia fuerza y abandonamos todas nuestras capacidades y competencias para “esperar” que el destino nos regale los resultados. Aquí estamos dejando de lado una de las características más resaltantes del ser humano y que nos separa en mucho del resto de las especies, La Voluntad. Según mi amigo Wikipedia, la palabra voluntad proviene del latín voluntasvoluntātis  (verbo volo = ‘querer’),  y consiste en la capacidad de los seres humanos que les mueve a hacer cosas de manera intencionada. Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado. La voluntad es el poder de elección con ayuda de la conciencia.

Todos contamos con el poder de la voluntad. En cada una de nuestras acciones, esa pasión que nos mueve, puede llevarnos a los resultados esperados. Tener una visión de vida y apalancarse en ella para lograr nuestras metas, solo depende de nosotros. Nuestros sueños, nuestras metas, si están basadas en hechos concretos y reales, son alcanzables y solo depende de nuestra voluntad.

En el área social nos pasa lo mismo, estamos recibiendo permanentemente mensajes inhibidores de conductas,  amenazas directas o indirectas, psico-terror para inmovilizar, que nos hacen una sociedad marcada por la frustración y la desesperanza. Tenemos el poder de anular estas acciones. De nuestra voluntad dependen nuestros resultados también como país. La energía y la esperanza se contagian. Tenemos el poder de decidir y de accionar. Somos seres racionales y con deseos e ideas claras hacia donde queremos ir. No dejemos que otros decidan por nosotros.

Nuestra Voluntad manda.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

miércoles, 24 de agosto de 2016

LOS SUPERHEROES SI EXISTEN…

LOS SUPERHEROES SI EXISTEN…

Según Wikipedia, un superhéroe  es un personaje de ficción cuyas características superan las del héroe clásico, generalmente con poderes sobrehumanos aunque no necesariamente, y entroncado con la ciencia ficción. Así mismo, el héroe clásico por su parte, hace referencia a un hombre que es famoso, ilustre y reconocido por sus virtudes o hazañas.

Hablar de superhéroes nos lleva irremediablemente a la fantasía, siempre buscando en él aquellas capacidades sobrehumanas que lo hacen resaltar del común y que nos lleva a diferenciarlo claramente.

Pero esa definición se queda corta y es mezquina. Lamentablemente nos hemos identificado con ese concepto y esto no nos ha permitido ver más allá y reconocer a los superhéroes que nos rodean y que no vienen del espacio exterior, ni tienen grandes poderes como fuerza sobrenatural, o volar o lanzar rayos, sino que simplemente son seres normales, comunes y silvestres, de carne y hueso que, viven, y padecen como nosotros y que tal vez moren, en la casa de al lado. Son hombres y mujeres que, muchas veces de manera incógnita, dedican sus esfuerzos y tiempo en beneficio de los otros. Gente silenciosa que trabaja en organizaciones sin fines de lucro y benéficas, muchas veces por un salario mínimo pero por una satisfacción máxima. Gente que sacrifica tiempo de ocio para compartir, y sobretodo, practicar el principio más importante de la vida como lo es el dar. Héroes anónimos que están a nuestro lado, trabajando, colaborando y haciendo una mejor patria con su sacrificio.

Hoy en día nacen otro tipo de héroes, que tal vez no con la dedicación de los primeros, sienten la necesidad de aportar al prójimo. Son aquellas personas que, a sabiendas de la difícil situación que atravesamos, están dispuestos al compartir. Seres especiales que cooperan con los otros, muchas veces conscientes del sacrificio propio. Individuos que están atentos a las necesidades de los más desvalidos y le tienden una mano, por humilde que sea. Aquel que comparte su comida, su ropa, con otros muchos de verdad necesitados. No son fáciles de identificar, porque no llevan trajes especiales ni hacen alharaca de sus acciones. Pasan desapercibidos con sus conductas, pero dejan una huella en quienes se ven beneficiados por sus acciones.
Es importante reconocerlos y homenajearlos, aunque sea con estas breves líneas. Llevan dentro lo que muchos hemos perdido. Tienen la sensibilidad, la tolerancia, la humanidad que en épocas pasadas eran los valores resaltantes de nuestra sociedad. Se niegan a perder, se oponen a imposiciones de nuevos modelos de conductas con su comportamiento. Nos dan lecciones de vida a diario. Son héroes anónimos pero con principios irremplazables, nos muestran conductas dignas de replicar y modelar.

Necesitamos muchos más héroes de este tipo. Debemos transformarnos todos y cada uno de nosotros en esos seres sin vanidad ni ego, pero con enormes corazones. Dios quiera que todos podamos convertirnos en alguna de estas especies de héroes y comencemos desde nuestra parcela a mejorar este país que necesita de nuestro cariño.

Jesucristo nos dice: “Hay más dicha en DAR que en RECIBIR

Aprendamos a ser héroes en nuestra vida.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 14 de agosto de 2016

NO TE ENTIENDO NADA...



NO TE ENTIENDO NADA…

Cuando comparto con la gente en talleres y conferencias, uno de los temas donde hacemos más énfasis es en la Comunicación. A lo largo de mis años de Consultoría Empresarial, los problemas de comunicación están listados entre las primeras causas de conflictos en las organizaciones. Este tema ha sido tratado por especialistas de diferentes campos y en diferentes momentos históricos, reconociendo su importancia en las relaciones humanas.

“No se comunica mas el que más habla” y “Lo importante no es lo que yo digo, sino lo que el otro interpreta de lo que digo” son algunas de mis máximas preferidas. Allí considero está el meollo del asunto y en donde tenemos que profundizar y concientizar para comenzar a encontrar soluciones y tender puentes entre posiciones encontradas.

Lo importante y vital en la comunicación está en…la escucha. Debemos aprender a escucharnos desde una perspectiva más completa e integral. Los expertos hablan de la “escucha empática”, la cual no solo te permite entender lo que la otra persona te expresa, sin que te obliga a adentrarte en los sentimientos del otro y ver las cosas desde su perspectiva. De esa manera podemos encontrar puntos en común que nos llevaran a capitalizar una comunicación efectiva y productiva para ambas partes.

Hoy en día la comunicación está tomando diferentes vertientes. Con el uso de la tecnología y las redes sociales, hemos perdido mucho del contacto cara a cara. Esto nos lleva a perder también esa posibilidad de conectarnos directamente con la gente y poder “sentir” lo que dicen. Es increíble ver como en reuniones, comidas o intercambios en la calle, la gente “no se conecta con el otro” por estar conectada con su teléfono. Pareciera que preferimos tener relaciones virtuales que reales.  

Pertenezco a un grupo en Whatsaap, que está integrado por una serie de notables y gente con excelente preparación, formación y experiencia de vida. Algunos de ellos líderes nacionales, otros regionales, pero en su mayoría gente de una enorme influencia, y es interesante y lamentable leer, en muchas oportunidades, como todos están en un tema y no les interesa la postura del otro. Cada quien va por su canal de comunicación sin intentar “ponerse en el lugar del otro” y practicar la comunicación empática. Así, es difícil entenderse y buscar puntos de encuentro. En los trabajos pasa lo mismo, y pese a tener la oportunidad de una comunicación directa, muchos se esconden tras los correos electrónicos para manejar posturas, que tal vez en una comunicación normal se pudieran alcanzar y resolver.

Debemos mejorar la comunicación, mejorando nuestra escucha. A través de ella podremos comprender al otro y buscar salidas a muchos temas que nos agobian. Entiendo el plano emocional que nos altera, pero, en la búsqueda de un fin último, que es el bienestar colectivo, todos debemos reaprender a comunicarnos y comprendernos. 

Eso nos hará mejores personas, mejores ciudadanos y mejor sociedad.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
www.arnaldogarciap.blogspot.com



lunes, 8 de agosto de 2016

FRUSTRACHERA

FRUSTRACHERA

La primera vez que escuche este término fue hace muchos años, de la boca de un profesor del IESA, quien nos refería que esta expresión representaba una condición que mezcla dos sentimientos; una enorme frustración con… mucha rabia.

La frustrachera es esa sensación de impotencia que nos invade cada vez que nos sentimos incapaces de reaccionar ante una situación.

Diariamente estamos expuestos a una gran cantidad de circunstancias que nos producen emociones diversas, alegría, rabia, frustración, miedo, dolor y pare usted de contar. Muchas de estas sensaciones nos vienen del entorno, sin que siquiera podamos controlar su aparición.  Desde que salimos temprano a la calle, vamos acumulando una serie de escenarios que nos llevan hacia lo negativo. El tráfico, las colas, la escasez, la inseguridad, la falta de recursos, son solo algunos de los ingredientes que se juntan en este caldo de cultivo que genera en nosotros la sensación de una bomba a punto de explotar.

Así mismo, en el plano personal y de nuestras relaciones, vivimos diariamente sentimientos encontrados que alimentan nuestra frustrachera; impotencia ante las situaciones externas, problemas laborales o personales, traiciones, falta de honestidad o credibilidad, problemas con los jefes, los empleados, las parejas, los hijos y algo más.

Pareciera que nos llevan contra la pared y es inevitable el envolvernos en estas emociones hostiles. Ceder a esta circunstancia nos llevara a una espiral indetenible de perturbaciones negativas. Como eventos de “acción-reacción”, si decidimos engancharnos en lo negativo, comenzaremos a recibir, en mayor proporción, ese tipo de emociones. Como un bumerang que se devuelve hacia nosotros, el responder con negativismo, nos traerá más negativismo.
Somos dueños de nuestras propias decisiones. De nadie depende el camino que podamos tomar y las acciones que podamos ejercer. Debemos reconocernos como propietarios de nuestra vida y de decidir que nos afecta y que no. Conduzcámonos con Asertividad y Empatía para  responder a las circunstancias que se nos presentan. Pero no dejemos de responder. La no reacción es lo que genera frustración y esta acumulada, genera esa rabia en aumento que nos lleva a la frustrachera. Reaccionemos desde lo positivo, busquemos las mejores decisiones para nuestra vida y enfrentemos esas decisiones con firmeza y seguridad. Esto se transformara en  confianza, que nos llenara de paz interior y energía positiva para enfrentar lo que se nos aparezca.

Cada mañana cuando salga a la calle, vea a su entorno y reconozca la frustrachera en los otros. Mírelos a los ojos y regálele una sonrisa, así comenzaremos a contribuir para crear un revulsivo positivo ante tanto negativismo.
Enfrenta tu vida. Decide y Vive con la certeza de tus decisiones.

“No puedes escoger si serás lastimado en este mundo, pero si puedes decidir quién te lastima” De bajo la misma estrella. John Green.
@arnaldogarciap

sábado, 23 de julio de 2016

FLOTAR...FLUIR

FLOTAR…FLUIR

“Flotar como una mariposa, picar como una abeja. Tus manos no le pueden pegar a lo que tus ojos no ven.”
― Muhammad Ali

En las décadas de los sesenta y setenta, un joven deportista de color comenzó una trayectoria que lo convertiría entre nosotros en un inmortal. Cassius Clay, o como se auto llamó luego, Muhammad Ali, causó sensación, no solo por sus enormes condiciones atléticas, sino por su más fuerte y férrea voluntad. Este hombre se opuso a un destino de limitaciones y lucho contra todas las adversidades para demostrarnos que lo imposible no existe.
Historias como la de Ali hay muchas. Tal vez no todas son públicas y conocidas, pero sin embargo, estoy seguro que cada uno de nosotros conoce a alguien cercano que ha sobrepuesto las adversidades y se ha ganado un lugar en nuestra historia personal al lograr un cambio positivo que se convirtió en ejemplo y referencia.
Automotivación, determinación, voluntad, confianza, sacrificio, son algunas de las características que están personas poseen. No importa las circunstancias por las que pasen, ellos tienen la capacidad de ver hacia adentro y estimular sus sentidos y emociones y convertir lo negativo en positivo. Sacan fuerzas y energía de lo recóndito de sus entrañas para reponerse de los avatares que se les presentan. Dentro de ellos todo fluye hacia lo bueno y estimulante.
Ellos creen en sí mismos, saben que, independientemente de los escenarios, ellos son los actores principales y que de su actuación y solo de eso, depende el desenlace de la obra y los aplausos de la vida. Confianza en sí mismos, en sus capacidades, creer fielmente en la fuerza de su naturaleza, en la resistencia de su voluntad, en la energía de su vida. Tener una visión a largo plazo donde ellos son los triunfadores. Esto los lleva a hacer de lo complejo algo simple, de lo difícil, algo fácil, de los caminos sinuosos, una línea recta. Del caos, el éxito.
En la actualidad, la psicología positiva, define un término coincidente con esta posición: El Flow, también llamado fluir o flujo, que se puede describir como el estado mental en el cual una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta. Durante este estado de flujo es normal alcanzar la plenitud creativa, disfrutando de las tareas por el simple placer de realizarlas. Este fluir esta impactado por otro proceso relevante que es el foco. Las personas resilentes se “enfocan” en sus objetivos, se identifican con ellos y hacen que las cosas empiecen a pasar.
Para lograr el “Flow” es necesario que las actividades que realicemos nos gusten y motiven, y por eso debemos identificar esas tareas, actividades, retos, metas o sueños que nos apasionan y nos hacen delirar de alegría. Allí estaremos en nuestro dominio, allí podremos desempeñarnos con la calidad que excede cualquier expectativa. Allí fluiremos y pasaremos el tiempo inmersos en nuestra propia productividad, alcanzando nuestras metas con la máxima creatividad.
Para alcanzar nuestra satisfacción personal, identifica lo que te mueve, enfoca tus energías y acciones a ese objetivo y… déjate fluir. Las cosas comenzaran a pasar y los cambios hacia lo positivo vendrán en consecuencia, estimulándote a seguir y triunfar.
 Fluir y enfocarse, es la clave del éxito.

“Para ser un gran campeón, tienes que creer que eres el mejor, si no lo eres, haz como si lo fueras”.
Muhammad Ali

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 17 de julio de 2016

LA NECESIDAD DE REINVENTARSE

LA NECESIDAD DE REINVENTARSE

Estamos en una constante evolución. Los seres humanos vivimos permanentemente atentos a nuestro entorno con la idea de buscar siempre las mejores opciones que nos lleven al bienestar. Este concepto, el bienestar, no es una idea tallada en granito, igual para todos. El bienestar es una meta individual y está compuesta de las variables e ingredientes que cada uno de nosotros quiera agregar: éxito profesional, familiar, social, físico, son algunos de sus elementos y en la medida en que lleguemos a satisfacer nuestras expectativas, allí se encontrara nuestro bienestar.

El éxito, en nuestro bienestar, no es una tarea fácil. Debemos estar muy claros en cuáles son nuestros objetivos de vida y reconocer si estamos en la capacidad de alcanzarlos. Hay personas que se plantean expectativas muy altas e inalcanzables, por lo menos en ciertos periodos de vida y esto los lleva a la frustración y al abandono, saboteándose ellos mismos sin darse cuenta y limitando su accionar y por ende su bienestar.

Las expectativas de vida, nuestra misión y visión de la misma, deben ir orientadas a nuestras capacidades y las oportunidades que se nos presentan. Estos son los elementos iniciales para comenzar el camino al bienestar. Debemos reconocer nuestras capacidades, eso que llaman nuestras fortalezas, que nos apalancan para comenzar cualquier tarea. Al reconocer cuales son las cosas en las que soy bueno, puedo trazar un camino que ira consolidando un trazado de éxitos, pequeños al comienzo y muy grandes al final, generando en nosotros la autoconfianza necesaria para emprender nuevos retos y, sin darnos cuenta, darnos bienestar.

Para esto, debemos estar atentos a nuestro entorno, olfatear las oportunidades y evaluar permanentemente las circunstancias de nuestro medio. Allí encontraremos las oportunidades y los obstáculos y debemos tener la capacidad de reconocerlos, aprovecharlos o evitarlos. Estar permanentemente escaneando 360 las situaciones y alertas a las cosas que nos puedan pasar o aparecer. Debemos tener la capacidad de reinventarnos y adaptarnos al medio y de esta manera responder en la medida de nuestras capacidades, generando en nosotros confianza y optimismo por los resultados…y por ende bienestar.

Hay personas que viven toda una vida tras una meta. Sufren y padecen y se frustran por no alcanzarla, pero tal vez, a lo largo de ese camino han pasado y encontrado pequeñas satisfacciones que debieron ser valoradas y estimuladas, porque tal vez allí, estaba el camino al bienestar. No te veas en los planes de otros, no te compares con el éxito de las demás personas. Tu camino y bienestar depende solo de tu capacidad de entenderte y entender el entorno donde estas. No le des el poder al medio para controlarte. Se feliz viviendo lo que tienes.
Tenemos la capacidad para reinventarnos y ser exitosos en todo lo que nos propongamos.
Éxitos

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 10 de julio de 2016

LOS OTROS Y YO

LOS OTROS Y YO

En tiempos recientes se ha acrecentado una tendencia, en mi opinión negativa, en la manera de hacer sociedad. Ungidos por un separatismo que nos ha hecho ser parte, consciente o no, de una preferencia, hemos tomado partido de una posición. Bástese estar en una cola en el supermercado, o en cualquier otro sitio, para mirar a nuestro alrededor y escanear a las personas, para evaluar si están o no en nuestro bando. Esta evaluación nos permite reconocer si podemos explayarnos en comentarios que serán apoyados por los compañeros de fila o debemos evitar posibles confrontaciones.
Allí nos hemos detenido por más de una década, buscando las argumentaciones para entender las causas y consecuencias de lo que nos acontece y buscando culpables siempre desde la acera de enfrente. Los insultos de moda son “escuálido” o “chavista”, como si con esto proferimos el peor de los agravios. Así, ha transcurrido esta época de nuestra vida social y ciudadana, entre aquellos y nosotros.
Esta postura “divisionista” ha ido evolucionando o involucionando, dependiendo de la perspectiva, en otra tendencia que considero más negativa e improductiva. Posiblemente cansados de estas posturas, hemos ido transmutando a una posición ya marcada como “individualista”, donde me importa muy pocos los otros y lo que les acontezca. Según la sabiduría Google, el individualismo es la “Tendencia de una persona a obrar según su propia voluntad, sin contar con la opinión de los demás individuos que pertenecen al mismo grupo y sin atender a las normas de comportamiento que regulan sus relaciones”.
Este individualismo lo vemos marcado en nuestro día a día, y no solo impacta en mi comportamiento personal, sino que se ha transformado en una manera de ser indolente en muchos de los casos. Ejemplos hay muchos: a través de nuestras relaciones en familia, donde cada uno de los miembros se mantiene ocupado y donde las interacciones sociales son cada vez menores. La tecnología ha ayudado a esta tarea y vemos a padres e hijos, dentro del mismo hogar separados por la televisión, el internet y los juegos, cada uno inmerso en su realidad y muy poco atento a la de los otros.
En las empresas, se está haciendo cada día más frecuente, encontrar problemas para manejar el desarrollo de los equipos y para que la gente entienda la importancia de un enfoque sistémico que nos permite el progreso colectivo. La creación de parcelas entre departamentos y la poca comunicación de los mismos llevan a un retardo en la consecución de los objetivos y por ende, en una frustración colectiva que acrecienta las barreras. La poca humanidad de los unos con los otros no hace entender que existen problemas graves para algunos de nuestros compañeros. La falta de recursos, el no llevar la comida al trabajo, la falta de dinero para responder a sus obligaciones familiares, invaden la rutina de las empresas y muchas veces, volteamos hacia otro lado para no ver.
En la sociedad, mientras nos envuelve una desmejorada lucha social y política, la gente está cada vez más inmersa en su propia realidad sin ver al vecino. Ya no nos importan los bandos, estamos todos contra todos en una lucha por la supervivencia. Los valores se han ido de paseo y vemos como el irrespeto y la falta de solidaridad abunda por doquier. No importan las personas mayores o los niños, el rico o el pobre, el que hace su cola o el que bachaquea. Cada uno busca resolver y en ese proceso no nos importan los demás.
Parece una batalla perdida. No se ven salidas con facilidad, pero sin embargo, debemos armarnos de nuestras fortalezas, rescatar y repotenciar nuestros valores para enfrentar esta pesadilla y soñar con algo distinto.
En cualquier plano el liderazgo es vital y envolvente. Requerimos convertirnos en seres multiplicadores de esperanza, modelando conductas de alegría, optimismo y buena vibra. En la familia debemos retomar la comunicación como el arma fundamental. Propiciar encuentros con nuestros seres queridos y compartir, así sea una comida diaria para intercambiar opiniones. Tener sueños en conjunto y planificar el futuro con esperanza.
En las empresas debemos rescatar el trabajo en equipo y la solidaridad entre nosotros. Los líderes deben asumir, con humildad y sencillez los difíciles retos de estos momentos y actuar en consecuencia. Una empresa armónica, donde se respiren aires de hermandad entre todos, saldrá adelante ante cualquier escollo.
En la sociedad nuestros líderes deben cambiar, radicalmente y darse cuenta de que los esquemas y modelos anteriores ya no impactan ni convencen. No queremos ver a candidatos a cualquier cargo besando viejitas o hablando de cambio. Necesitamos gente humana, cercana y solidaria. Líderes de carne y hueso que me reclute y comprometa a través de su modelaje sincero.
Tenemos material para rescatarnos y salir adelante. Nuestras reservas morales son muchas. Lo que necesitamos son Líderes que nos conecten con ellas, desde la honestidad y sinceridad. El modelaje y la congruencia nos llevaran a ser una mejor sociedad y por ende un mejor país. Todos debemos aprender. El individualismo no nos lleva a ningún lugar favorable. El trabajo en equipo, el reconocernos como la gran suma, el trabajar con sinergia nos elevaran a niveles nuevos y estaremos listos para avanzar en desarrollo.
Pongamos optimismo y alegría y veamos a los lados para trabajar en equipo.



Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com