domingo, 22 de enero de 2017

EL VALOR DE LA PALABRA

EL VALOR DE LA PALABRA

Uno de los valores más importantes del ser humano es el respeto. Cuando trabajamos en nuestros talleres el tema de valores, siempre resaltamos que el respeto es la madre de todos y que de él nace el resto. Si usted analiza cada uno de los valores que posee, verá que ellos llevan implícito el respeto dentro de su manera de aplicarlo. Al actuar cualquiera de nuestros valores, estamos poniendo en evidencia de una manera directa el respeto, hacia los otros y hacia nosotros mismos.

El respeto va de la mano con el compromiso. Ningún ser humano está condicionado a responder con obligatoriedad a las peticiones que le hagan otros. Estamos en la capacidad de evaluar, considerar, analizar y luego responder positiva o negativamente a las solicitudes que nos comprometan. Dios nos dio el libre albedrio y con él podemos tener elecciones para cada sentencia de nuestra vida. Somos autónomos e independientes y con la capacidad real de evaluar antes de tomar nuestras propias decisiones. Esto le da un peso fundamental al compromiso.

En tiempos antiguos, los seres humanos valoraban en demasía el compromiso. No hacía falta y en muchos casos no existían, contratos que obligaran a los compromisos. Solo bastaba la palabra dada. El hombre entendía perfectamente que con esa obligación adquirida, estaba en juego mucho más que el contenido de la obligación. Estaba en juego su reputación y con ella su trascendencia.

Hoy en día el valor de la palabra dada está en desuso. Ya no nos importa comprometernos con otros en acciones que luego postergamos o cancelamos sin ninguna consideración. Reuniones, citas, actividades, entregas de resultados, se ven afectadas por el incumplimiento a este valor. Y lamentablemente, con la llegada de la tecnología, estas faltas a la palabra se hacen ya de una manera indirecta. Nos basta enviar mensajes de texto, correos o whatsapp, para cancelar reuniones, postergar entregas y anunciar incumplimientos. Poco vale o poco importa nuestra reputación al respecto. Hasta los documentos escritos como aval al compromiso son desconocidos ante la pérdida de este valor fundamental.

Todos somos líderes en nuestro destino. Algunos solo aplicamos este liderazgo para llevar nuestro propio proyecto de vida a feliz término y otros asumimos obligaciones con otros seres humanos de ayudarlos o guiarlos en un camino. El liderazgo de gente está basado en la credibilidad que podamos tener en los otros. Y esta credibilidad se sustenta en nuestra transparencia en las acciones. Debemos ser genuinos en cada uno de nuestros comportamientos y modelar la palabra. Que nuestras acciones sean el reflejo de lo que pregonamos. Que mis palabras vayan en consonancia con mis acciones. Que la congruencia domine mis actos.

Rescatemos nuestros valores fundamentales y comencemos a trabajar en el cambio de actitudes.
Mi palabra es un compromiso.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com 

domingo, 15 de enero de 2017

EL OBJETIVO EN LA MIRA

EL OBJETIVO EN LA MIRA

Muchas veces hemos leído y compartido mensajes que nos indican que, de acuerdo a la Ley de la Atracción, recogemos lo que irradiamos. Si nuestros pensamientos son pesimistas y derrotistas, pocas serán las opciones de ver resultados diferentes. Por otro lado, si mantenemos una actitud positiva y de ánimo ante las adversidades, se abren oportunidades inimaginables.

Estamos viviendo momentos de desesperanza, la impotencia ante tantos factores externos a nosotros nos afectan directamente, nos hace sentir y pensar que es un camino sin fin y que no hay opciones para salir de esto. Las pocas alternativas de creer en un cambio positivo se convierten en sal y agua y vuelven los sentimientos de frustración y desesperanza.

Comenzamos un nuevo año y con él un nuevo ciclo de vida. Oportunidad excelente para reconocer nuestro entorno y plantearnos alternativas diferenciadoras. Una de las primeras afirmaciones que debemos hacer es reconocer que: “ESTAMOS EN CRISIS”. La gran mayoría de la población está sumergida en dificultades económicas y sociales, producto de un mal conducir político. Sin embargo, es importante resaltar que en nuestra historia como nación hemos vivido innumerables crisis y que, en su momento TODAS han tenido una salida.
Podemos en lo personal solucionar individualmente esta situación económica y social?, realmente creo que no. Sin embargo, reconociendo nuestra situación, podemos buscar alternativas diferenciadoras que nos permitan, buscar acciones temporales para paliar estos momentos de dificultad.

Reconocida la crisis y la poca incidencia que como ciudadano tenemos para solucionar las carencias, es imprescindible entender que nuestra misión es SOBREVIVIR a la misma. Estamos en la necesidad de aprender estrategias nuevas que nos ayuden a “pasar el temporal” y esperar la nueva luz en el horizonte. Tácticas en lo económico y emocional para mantener estándares adecuados de vida.

Sin ser economista ni especialista en la materia, detallo algunos aspectos a considerar: Establezca un presupuesto real de gastos. Sincere su economía y arrópese hasta donde pueda. Haga entender a todos que la situación es diferente. Conserve y Recicle. Debemos buscar alternativas para que productos que antes tenían una vida finita, tenga provechos más duraderos. Busque alternativas de precios. No mantenga la tradición de compras, busque alternativas. En momentos de inflación como estos los precios varían radicalmente. Cree alianzas con familiares y amigos. Comprar al mayoreo traerá ventajas en precios. Cualquier moneda ahorrada cuenta. Establezca planes de consumo. Lo que antes duraba una semana, debe durar dos. Los productos deben ser utilizados “con criterios de escases”.

En lo psicológico, concéntrese en los aspectos positivos de su vida. Enaltezca las cosas buenas que hace y que ve en otros. Potencie el optimismo con la certeza de que estos momentos son temporales y pasaran.

Nuestra misión es mantenernos a flote. Llegaran momentos diferentes y con ellos la posibilidad de volver a manejarnos como en tiempos de bonanza. Pero lo que no podemos es tener memoria corta y olvidar. Que esta experiencia de vida nos enseñe que como sociedad no somos autosuficientes y debemos cultivar la educación y los valores para tener una población más consciente que no repita los mismos errores.

Saludos
Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap
www.arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 18 de diciembre de 2016

LA ESTRATEGIA EQUIVOCADA

LA ESTRATEGIA EQUIVOCADA
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”
Albert Einstein

En la vida tenemos situaciones que nos hacen reflexionar sobre los resultados obtenidos y la forma como trabajamos para lograrlos. Evidentemente, cualquier objetivo que nos propongamos depende directamente de esa meta y los planes o acciones que hagamos para llegar a ella. Dependiendo del grado de dificultad de la tarea, necesitamos evaluar las opciones y nuestros recursos, con el fin de encontrar los medios más directos, y con menos desperdicio, para cumplir con el objetivo.

Cuando compartimos experiencias de conocimiento con los equipos empresariales, les indicamos que existen elementos importantes para alcanzar el éxito de los equipos: Una buena comunicación, una adecuada planificación, el reconocimiento y apropiado manejo de los recursos tanto humanos como materiales y como último, la administración del tiempo para alcanzar el objetivo.

Estos principios gerenciales aplican a cualquier situación que podamos enfrentar en nuestra vida, sencillamente porque hablamos de elementos identificados por nosotros mismos, aunque tal vez, algunos de ellos, fuera de nuestro control.

Trasladando estos principios a nuestro acontecer ciudadano y como país, es verdaderamente inexplicable como hemos llegado a la situación que estamos actualmente. Para un porcentaje alto de nuestra población, los momentos de incertidumbre y desesperanza que vivimos, nos llevan a manejar sentimientos de impotencia y descontrol nunca antes vividos en nuestra historia como nación.

Desde hace más de 18 años todos sabemos, siendo políticos o no, que no estamos lidiando con un sistema parecido al que estábamos acostumbrados. Desde el florecimiento de esta nueva “ideología” y forma de vida, los planteamientos hechos por ellos indicaban que sus estrategias y planes estaban dirigidos al control total, basados en el despertar de sentimientos negativos y antivalores, manejando, en vez de justicia, la venganza entre nosotros. Sabíamos, desde un principio, que sus métodos y estrategias eran diferentes a las aplicadas, por nuestra sociedad política, a lo largo de nuestra vida democrática, pero sin embargo…seguíamos haciendo lo mismo.

En estos años de experiencia, por lo menos la de una generación de venezolanos, hemos vivido una serie de momentos históricos que nos hubiera permitido hacer cambios significativos. Hemos contado con enormes oportunidades para trabajar estrategias únicas e innovadoras que nos sirvieran para contrarrestar la filosofía imperante, sin embargo, producto de la ceguera de nuestros dirigentes, que insisten en querer hacer las cosas siempre de la misma manera, nos llevan a obtener los mismos resultados…el fracaso.

Hasta triunfando hemos fracasado. Hace un año, las esperanzas de la gran mayoría se vieron reflejadas en el contundente triunfo político que obtuvo la oposición, pero la alegría duro poco. Comenzaron a aparecer artilugios legales o inventados que obstaculizaban cada gestión que se iniciaba y en la contraparte, se mantenían apegados a unas estrategias que poco o nada nos daban margen de maniobra, más bien, fueron creando la división y el separatismo.

No pretendo ser político ni dictar catedra en materia ajena, pero necesitamos reingeniería y nuevos conceptos. Aplicar las mismas estrategias solo nos llevara a otro fracaso, y cada vez, la desilusión será mayor y mermara el respaldo. Nuestros líderes deben entender que las condiciones han cambiado y deben actuar en consecuencia. Es necesario convocar mentes abiertas a nuevas maniobras. Nosotros como ciudadanos debemos estar dispuestos a asumir mayores retos. El país demanda otro tipo de acciones contundentes.

No podemos seguir haciendo lo mismo. Tenemos que reinventarnos.

Saludos

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 11 de diciembre de 2016

NUESTRA TORRE DE BABEL

NUESTRA TORRE DE BABEL

Uno de los problemas que más resaltan los dirigentes de las organizaciones en nuestras visitas de consultoría es el dilema de la Comunicación. Tenemos dificultades para expresarnos adecuadamente entre niveles, los supervisores se quejan que los gerentes no transmiten con claridad, éstos a su vez son objeto de cuestionamientos por sus colaboradores, muchas veces por no compartir la información y otras, por transmitirla de manera equivocada. La gerencia no se entiende con el sindicato y estos sienten que sus intentos no son escuchados por los primeros. Hasta el cliente externo se queja de lo poco que le toman en cuenta. En conclusión, tenemos nuestra propia “TORRE DE BABEL” en cada organización y en consecuencia todos estamos remando en direcciones encontradas.

Si recordamos la historia bíblica, en esa época todos los hombres en la tierra usaban la misma lengua y luego del diluvio universal, éstos decidieron asentarse en unas tierras y construir, de una manera arrogante y retadora, la torre más alta que los llevara hasta el cielo. Dios, reconociendo el poder que estos hombres estaban desarrollando en ese proyecto, decidió mezclarles diferentes idiomas y hacer que no se entendieran, con el objeto de que buscaran nuevos horizontes y poblaran el mundo. Allí comenzó el caos y al no ponerse de acuerdo por no entender lo que decían, el proyecto se abandonó y la Torre de Babel quedó a medio construir, convirtiéndose en un gran enigma para la humanidad que la ha buscado desde entonces.

Si observamos nuestro comportamiento social, este problema de comunicación no es solo organizacional. Este comportamiento en las empresas es el reflejo de cómo nos comunicamos en nuestras relaciones ordinarias y este estilo es generalizado en cualquier entorno en el que interactuamos.

La base de la comunicación no es lo que yo digo, sino lo que las otras personas “entienden” de lo que yo digo. Allí está la clave de la comprensión de nuestros mensajes. Debemos buscar los mejores canales y las mejores vías para que lo que queremos decir se entienda de la misma manera de cómo lo decimos. Es un trabalenguas vital.

Pese a que Dios no nos ha quitado el mismo lenguaje, pese a que todos hablamos de la misma manera, no nos comunicamos ni podemos entender lo que decimos y queremos. Debemos aprender a comunicarnos mucho más claramente. Los líderes tienen la responsabilidad de descifrar y entender los canales adecuados de comunicación con sus comunidades. Hablarnos claro de las situaciones, donde estamos y hacia dónde vamos, hará que cada uno entienda las situaciones. Pero este mensaje hoy en día debe ser único, unitario, concreto y real. No toleramos más mensajes a media tinta.
No olvidemos que una comunicación clara y adecuada allanará el camino a la comprensión y por ende al éxito.

Acabemos con las Torres de Babel.

Saludos

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap
arnaldogarciap.blogspot.com


domingo, 4 de diciembre de 2016

LO QUE NOS DIFERENCIA

LO QUE NOS DIFERENCIA
Hace algunos años, tuve la bendición y la fortuna de asistir a un programa de formación en la Universidad de Harvard. Una tarde, saliendo de clases y recorriendo las calles de Cambridge, cuna de la universidad, me topé con una zona comercial y residencial a la vez. En una de sus esquinas estaba instalada una improvisada librería sobre dos largos mesones que ocupaban la esquina de la cuadra y donde se exponían diversos libros de temas variados. 

Lo impactante de este sitio no era la variedad de obras, todas por supuesto usadas y leídas seguramente por varios propietarios temporales. Lo impactante de este lugar era que, no estaba atendido por nadie. En el centro de los mesones estaba una caja de madera que hacía de caja fuerte y en la tapa de la misma un letrero que decía algo así: “Tome el libro que desee y deje en esta caja el monto que aparece marcado”. Para mí, esa situación era de lo más inusual y extraordinaria. Como en esos videos de cámara escondida, volteaba a todas partes esperando ver a alguna persona escondida y en posición de cacería, pero no, estaba completamente solo ante aquella inusual propuesta. Por curiosidad levante la tapa de la caja y en ella había una cantidad de billetes que no atine a precisar. En los días subsiguientes pase en varias oportunidades por este lugar y siempre encontré la misma exposición de libros, pero ni un alma que los cuidara.

Una situación así denota una cantidad de elementos dignos de análisis. Primero, el nivel de madurez como sociedad, donde los valores del respeto, la ética y la responsabilidad se hacen presentes en las conductas más insignificantes. Segundo, la confianza en que estos valores son permeados a todos los integrantes de la comunidad, vengan de donde vengan, ya que el comportamiento social los obliga.

Evidentemente la pregunta obligada para nosotros podría ser: que pasaría en nuestro país si algún aventurero intenta hacer este experimento?, posiblemente no encuentre ni los tablones al final de la tarde, aunque creo que algunos de nosotros si colocaría el costo de los libros que tomaría. 

Ahora bien, analizando seriamente la experiencia, la verdadera pregunta que debemos hacernos es: “Cual es la diferencia entre esas sociedades y nosotros?. Evidentemente, la respuesta es por todos conocida: La educación. Sin embargo, creo que el tema va mucho más allá de lo que pueda uno aprender o no como sociedad, creo que el elemento sustancial que nos diferencia es LA IDENTIDAD. Debemos comenzar a entender que nuestro principal problema como sociedad es que no tenemos una identidad que nos haga verdaderamente semejantes. Hemos vivido por muchos años entre muchas culturas sin desarrollar una propia. Allí esta nuestro mayor reto. Identificar, reconocer y rescatar los elementos que nos identifican como venezolanos y exponerlos en su máxima expresión.

Robert Bandura, un famoso psicólogo social, nos habla de la importancia del modelaje en las conductas sociales. Si tenemos buenos modelos, tendremos una excelente sociedad, si estos modelos son inadecuados…ya estamos viviendo las consecuencias. Esta debe ser una de las tareas más importantes al comenzar nuestra reconstrucción.

En Venezuela contamos con extraordinarios modelos a seguir. Existen innumerables connacionales que son ejemplos en sus áreas y profesiones y que representan a cabalidad esos valores que debemos mercadear y publicitar, para que se conviertan en conductas diarias en cada uno de nosotros. Es un trabajo regio pero con el esfuerzo de todos podemos lograrlo.

Rescatemos nuestra verdadera identidad. Venezuela da para mucho más.

Saludos
Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

domingo, 27 de noviembre de 2016

MANAGER DE TRIBUNA

MANAGER DE TRIBUNA

En cualquier campo deportivo, no importa su nivel, desde aquellas canchas donde juegan equipos infantiles, hasta aquellos estadios profesionales de última generación, encontramos una variedad de personas que son denominadas  “managers de tribuna”. Estas personas se caracterizan por parecer expertos en los deportes que admiran y su gran particularidad está en la forma como saben reconocer la mejor forma de hacer las cosas…luego de que estas han pasado.

Los managers de tribuna cuestionan cualquier decisión que tome el técnico o manager de turno. Critican a viva voz las señales, jugadas y estrategias que se ejecutan. Hablan con propiedad, con conocimiento, o por lo menos aparentan saber lo que están diciendo. Son personas que intimidan, por su elocuencia y forma particular de expresar sus opiniones. Casi no existen argumentos que se presenten en su contra. Su verdad domina la escena.

En el caso de nuestras relaciones sociales existen personajes parecidos. Bástese que exista algún inconveniente o dificultad para que aparezcan con sus planteamientos particulares. Si nos remitimos al entorno organizacional empresarial, nuestros managers de tribuna son especialistas en la crítica de terceros. Son de verbo fácil para cuestionar y criticar decisiones o desempeños en los cuales no participan ni tienen incumbencia. Descalifican permanentemente cualquier intento de mejora y “saben” formulas mejores para los procesos que se practican, pero nunca los proponen ni presentan. Solo se concentran en molestar con sus comentarios y entorpecer el clima organizacional.

En nuestras comunidades los managers de tribuna no dejan de desarrollar su práctica. Evaluemos el desempeño de un condominio. Muchas veces, algunos de nosotros somos críticos en las decisiones que se toman y cuestionamos algunas políticas o reglamentos que se implementan. Los managers de tribuna no. Lo cuestionan todo. No están de acuerdo con ninguna de las decisiones que se tomen y siempre tienen una idea mejor a implementar. Siempre lo saben todo y tienen algún contacto que permitiría solucionar la situación. Tome entonces la decisión de invitarlo a participar para que implemente su recomendación y entonces, como por arte de magia, desaparece y no participa, hasta la próxima oportunidad que sienta que su crítica es oportuna.

Así mismo pasa a nivel nacional con nuestras políticas y nuestros devenires en estos momentos de crisis. Los managers de tribuna los encontramos en cualquier cola, del banco, la farmacia o el mercado. Las colas son su hábitat predilecto, ya que allí comienzan un proceso de críticas hacia cualquiera de las noticias o situaciones del momento. Se convierten en expertos economistas, conocen de política exterior y de seguridad nacional. Pero lo más significativo de estos personajes es su permanente inconformidad con cualquier acción que sea ejecutada. Bien por ser una mala decisión, o por ser aplicada a destiempo, según su opinión.

Debemos evitar convertirnos en managers de tribuna. Esto no quiere decir que no tengamos nuestras propias opiniones y maneras de ver las situaciones. Pero estas deben estar pasadas por el tamiz de la empatía y la asertividad. Debemos aprender a expresar nuestra visión de las cosas con mucho tino y respeto. Es necesario conocer los elementos que están inmersos en las acciones y evaluar el entorno de las mismas. No actuemos a la ligera ni practiquemos la crítica fácil. Seamos menos cuestionadores y más aportadores.

Debemos sumar y multiplicar y no restar y dividir.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

viernes, 25 de noviembre de 2016

CON LOS BRAZOS ABIERTOS

CON LOS BRAZOS ABIERTOS
Recientemente hemos leído por las redes que existe un movimiento en Panamá que está trabajando en protesta por la llegada y permanencia de venezolanos en este país. Nosotros, evidentemente como venezolanos, nos sentimos ofendidos, maltratados con este tipo de acciones. Esto obedece a que nosotros, históricamente hemos sido un país hospitalario, abierto a recibir y acompañar a aquellas personas que viniendo de situaciones difíciles en su país de origen, requieren refugio y requieren un lugar  donde crecer y desarrollarse. 

Si bien es cierto que nuestra historia es corta, también es cierto que contamos con muchos visitantes que se han convertido en conciudadanos, gracias a la hospitalidad, la apertura y la confianza que se les ha brindado en Venezuela. Desde Europa: Españoles, italianos, portugueses, alemanes. Desde América: mexicanos, haitianos, dominicanos, cubanos, colombianos, argentinos, chilenos, peruanos, ecuatorianos, uruguayos. Hay un sinfín de nacionalidades que se han mezclado con nosotros para crear una identidad que, en mi opinión, es una de las causales de nuestros problemas, por la falta de identidad verdadera. Pero este será un tema para otro artículo.

Sin embargo, lo que queremos resaltar en este momento no es el tema de las raíces, es el tema de la hospitalidad. En Venezuela, a lo largo de la historia, hemos recibido y atendido, con los brazos abiertos, con cariño y cordialidad a todos esos, hoy connacionales, que han llegado en situaciones de dificultad. Muchos llegaron con escasísimos recursos y han producido grandes fortunas, gracias a las enormes oportunidades que les brindo un país generoso y abierto al provecho de circunstancias favorables y han sido recompensados por su trabajo duro y honesto que los llevo a alcanzar su éxito personal. . 
Esto nos lleva a pensar que pudiésemos nosotros recibir la misma cordialidad y apertura en otros lugares. Debería ser así.
Debería ser así, y deberíamos nosotros como venezolanos, comportarnos de la manera como se han comportado esos inmigrantes en nuestro país; con humildad, con sencillez, con agradecimiento por haber sido recibidos. Han llegado a trabajar duro y dejar su huella en Venezuela a fuerza del sacrificio, y lo que es muy importante, demostrando una enorme solidaridad con sus paisanos que llegan después de ellos. Paradójicamente ellos se apoyan, se respaldan. Son solidarios entre ellos para hacer, de su estadía en el país, la experiencia menos traumática y poder soportar ese arranque de una vida nueva, de la mejor manera.

Por el contrario, los rumores sobre nosotros en el extranjero son muy diferentes. Nosotros como venezolanos somos muy individualistas, no nos apoyamos, no nos respaldamos como connacionales, y además de eso, llegamos a otros lares con arrogancia y un sentimiento de superioridad y autosuficiencia que nos hace daño. Queremos cambiar sociedades, desde una perspectiva negativa.
Es hora de cambiar esa imagen. En nuestras venas corre una historia de sacrificios por los otros. Recorrimos naciones para liberarlas del opresor. Hemos abierto nuestras puertas y corazones a desconocidos para apoyarlos. Rescatemos esa esencia en otros lares y convirtámonos en una referencia positiva. Seamos modelos a seguir que nos enorgullezcan como nación. Hagamos que los panameños y cualquier otro ciudadano del mundo se sienta alegre al recibirnos.

Tenemos con que, solo falta ponerlo en práctica.

Saludos
Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap