domingo, 25 de junio de 2017

DANDO LO QUE SEA…

"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (LUCAS 6:38).

La prosperidad no tiene una formula directa, así como la felicidad o la paz. Lamentablemente nos han educado bajo una premisa de que se es prospero y feliz si se tiene bonanza económica. En estas sociedades basadas en el consumo, quien tiene mayor poder económico, parece elegible para el titulo de feliz. Desde pequeños nos inculcan la falsa creencia de que debemos estudiar carreras que nos brinden la posibilidad de ganar mucho dinero y con ello la gran mansión, el auto de lujo y los placeres…cual novela latinoamericana. Muchos de ustedes pueden decirme de una vez que eso no es cierto. Existen diversas historias cercanas o lejanas donde estos principios no se cumplen y por más dinero que se tenga, este no viene atado con la felicidad.

Por otra parte, la riqueza económica pareciera que esta aliada con la avaricia o la mezquindad. En muchos de los casos donde se tiene dinero, producto del genuino esfuerzo, los relacionados con estas personas relatan la poca disposición de estas personas a “compartir” de alguna forma sus riquezas.

Pero ese es el problema de aquellos que tienen solo bienes materiales que conservar. Estamos aquí en esta vida para dar y compartir sin importar lo que tengamos. Si decimos que no solo de dinero vive el hombre, es importante que cada uno de nosotros comience a evaluar sus otros bienes intangibles y comience la distribución de su riqueza en esta tierra. Existen muchas cosas no materiales para compartir. Poseemos enormes tesoros que, aunque no tengan un precio en moneda, son valiosos por su esencia, de fácil dádiva y en muchas oportunidades brindarán mayores beneficios a quienes se los obsequiamos que el darles algún regalo material.

Podemos dar nuestra actitud positiva diariamente, y con ella contagiar de energía a todos los que nos rodean, creando atmósferas de fraternidad donde quiera que estemos, sin importar personas, haciendo que la creatividad sea un premio para todos. Podemos distribuir tolerancia y respeto y con ello enseñar a otros a vivir en armonía, independientemente de posiciones encontradas. Estamos en la capacidad de dar nuestras experiencias e ideas para ser mejores personas, mejores familias y mejores compañeros y trabajadores. Tan simple como dar un consejo que ayude a otro en el momento oportuno, sin mezquindades y entregando lo mejor de uno. Tan solo dar.

Leí en internet: El principio mundano dice: "Mejor es recibir que dar", pero el principio espiritual del reino de Dios afirma: "Sin considerar cuánto tengas, darás y compartirás a otros lo que tengas". Dios explica claramente que primero debemos dar, para así recibir la bendición de Dios.

Tal como lo expresa el Karma, en las religiones Dhármicas, el dar se convierte en una energía trascendente que genera de vuelta no solo la satisfacción del saberse en lo correcto al compartir, sino que nos regresa mayores beneficios por el simple motivo de haber compartido.

Todos tenemos algo que dar…

Saludos

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

domingo, 11 de junio de 2017

SON CAMPEONES…

SON CAMPEONES…

En estos tiempos modernos todos vamos tras el éxito. La lucha en cualquier plano nos lleva a competir para ganar. La orientación general lleva a la gente a pensar en un plano básico de ganar-perder. No importa la actividad que se realice, todos queremos que nos vaya bien y trabajamos para alcanzar nuestras metas, sin embargo, probablemente no lo evaluemos de una manera favorable sino llegamos a la cima prometida. Solo medimos el éxito por la victoria, y cuando esta no llega aparece la sensación del fracaso.

Ayrton Senna, famoso piloto brasileño decía: “El segundo de la competencia es el primero de los perdedores”. Reflexión dura para estos tiempos. El éxito debe buscarse dosificadamente y esto implica aprender a reconocer algunas derrotas en el camino. Con el fracaso nos llenamos de desilusión pero también de aprendizaje. Cada traspiés dado en procura de una meta es solo una oportunidad que se nos brinda para garantizar pasos más seguros en el futuro. Thomas Alva Edison, cuando estaba en el fragor de perfeccionar la bombilla decía: “No he fracasado, solo me he topado con 10.000 maneras que no funcionan”. Cada bombilla significaba una oportunidad de comenzar de nuevo y con ello el acercamiento al éxito.

Hoy saboreamos una sensación agria-dulce. Por un par de semanas, dentro de toda la desesperanza que se vive en el país, un grupo de jóvenes guerreros nos llenaron de ilusión e hicieron que nuestras lagrimas no solo fueran de tristeza y dolor. Nos llevaron a llorar de alegría y esperanza por un futuro cada vez mejor. Mientras nuestros jóvenes combatientes dejan su vida en el asfalto de la patria, defendiendo sus ideales, este otro grupo de guerreros, en su terreno de desempeño, despertaron a toda una comunidad mundial demostrándoles que no somos solo un país de problemas.

Dentro de este equipo de jóvenes, guiados por jóvenes, se dibujaron todos los principios generales que llevan a cualquier persona, a cualquier industria, a cualquier nación al éxito. Planificación, trabajo en equipo, reconocimiento de las competencias individuales, desarrollo de estrategias en función a las capacidades, identidad, valores compartidos, humildad, respeto, fueron algunos de los ingredientes que estos guerreros venezolanos llevaron al campo del mundial sub-20. Con la seguridad que genera la confianza de saberse capaces, desde el comienzo, demostraron que estaban hechos para grandes cosas y que actuaban de igual a igual con cualquiera.

Puede que el resultado último en este torneo no haya sido el esperado. Pero esto no debe hacernos perder el foco de la grandeza. Aquí en esta experiencia del mundial hay un enorme mensaje para todos nosotros. Si se puede!. Con el foco claro en nuestro objetivo, conociendo muy bien nuestros recursos y administrándolos adecuadamente, en breve seremos otro país. Tenemos enormes condiciones para lograrlo, solo nos resta creérnoslo y comenzar a trabajar en consecuencia.

Gracias a este equipo de Venezuela Sub-20 por enseñarnos el camino a recorrer, gracias por llenarnos de alegría e ilusión en momentos difíciles. Gracias por demostrarnos los principios elementales del éxito. Estamos orgullosos de sus logros y su madurez.

Ustedes son nuestros Campeones!

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 4 de junio de 2017

SI SE AGOTA EL CUERPO…

SI SE AGOTA EL CUERPO…

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de asistir a un evento, que en su tercera temporada, acerca el testimonio de mujeres valiosas para la reflexión y el crecimiento personal. “Mujeres que Inspiran”, es el nombre de esta noble actividad que se presenta cada dos años, mostrando la calidad, sensibilidad y alta capacidad de la mujer venezolana.

Entre las conferencistas invitadas, cada una con un interesante tema complementario, se presentó la Lic. Luisa Rodríguez Táriba, Presidenta de Funcamama, una institución que combate, con excelente entrega, ese peligroso flagelo que es el cáncer de mama. En su interesante presentación, con un mensaje netamente preventivo, hubo una frase que se quedó resonando en mi cabeza. Ella destacaba: “SI SE AGOTA EL CUERPO, SIGUE LA VOLUNTAD”. Con este corto, pero contundente mensaje, se reflejaba en su recomendación, que por más doloroso y escabroso sea el camino de la enfermedad, el espíritu, a través de la voluntad, puede alcanzar el cambio.

Me quedé con ese pensamiento rondando las ideas y viajé a muchas situaciones pasadas, donde el poder de la voluntad ha transcendido a la historia. Recordé a Nelson Mandela y como este hombre, con una voluntad de hierro, se aferró a sus creencias y resistió una prisión de torturas por 27 años, hasta alcanzar la libertad y reanudar una lucha de cambios y paradigmas rotos. En el plano de las ciencias a un Steven Hawking, quien pese a sufrir una penosa enfermedad degenerativa, se ha convertido en el físico más importante después de Einstein, manejando impactantes teorías de cambio. La historia de Chris Gardner, magistralmente interpretada por Will Smith en la película “En busca de la Felicidad”, y que nos habla de cómo un hombre puede insistirle a la vida para alcanzar su sueño.

Muchas historias más llegaron a mi cabeza resaltando el poder de la voluntad. Pero cuando analizas cada una de ellas, te encuentras con una constante significativa: La voluntad es propia, única y personal. No se obtiene en la dependencia de otros, es una capacidad personal para reponerse, reacomodarse y avanzar. Es nuestra capacidad de elección ante las opciones que nos da la vida.

Pocas personas en la vida lo tienen todo fácil. La gran mayoría de nosotros debemos surfear permanentemente las olas que se nos presentan en este mar de opciones. En oportunidades, estas olas nos sobrepasan y casi nos ahogan, pero como siempre digo: Dios aprieta pero no ahorca. Si nuestro espíritu se mantiene alegre y optimista, si conocemos de nuestras capacidades para responder, si tenemos una visión personal clara de hacia dónde vamos, entonces esa fuerza que se llama voluntad emerge, te mantienes a flote y comienzan a aparecer olas más manejables y un sol claro en el horizonte.

Por más que permanezcan situaciones adversas a nuestro alrededor, lo último que podemos perder es la esperanza. Pero la esperanza sin acciones no nos llevará a resultados. Si se agota el cuerpo…mantengamos nuestro espíritu. Trabajemos duro y con la certeza de que siempre alcanzaremos nuestros objetivos. Lo hacen otros en situaciones más difíciles…porque nosotros no?

Cree en ti.

Saludos
Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

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domingo, 28 de mayo de 2017

DENLES PASO, QUE TIENEN LUZ VERDE…

DENLES PASO, QUE TIENEN LUZ VERDE…

La historia que nos ha tocado vivir ha sido dura. Varias generaciones de ciudadanos que nunca hemos pasado situaciones como estas, nos encontramos en una enorme incertidumbre. Reaccionar a episodios inimaginables en nuestra existencia, sin la experiencia previa, genera desasosiego. Durante cincuenta años no existió una dinámica social como la que vivimos en nuestros últimos tiempos y evidentemente, no estamos preparados para esto. Pasamos de ser una sociedad pacífica y solidaria, poco participativa en lo político, a vivir una dinámica diaria de confrontaciones y sobrevivencia. Estamos viviendo en el caos.

El caos es, por lo general definido como la idea que alude a la falta de orden, a la desorganización o al desconcierto. Algo que es un caos carece de estructura, de lógica o de criterios que le permiten una disposición adecuada (Wikipedia). Verdaderamente, vivimos en un caos. Para los estudiosos de las ciencias, la teoría del caos es la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias (biología, meteorología, economía, entre otras) que trata ciertos tipos de sistemas complejos y sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo.

Según esta teoría, el comportamiento presente no garantiza el futuro, sin embargo, también alude a que pequeñas variaciones en las condiciones de la situación, puede implicar grandes diferencias, y de allí me quiero aferrar para generar esperanza.

En estos últimos tiempos hemos evidenciado la participación de jóvenes que han asumido con enorme responsabilidad la conducción protagónica de las acciones políticas en el país. Estos, manejan con compromiso acciones de importancia sin ninguna duda en su entrega y pasión, aun a costo de su propia seguridad y la de sus familias. Jóvenes muy bien preparados, con excelentes credenciales formales y con una experiencia y sensibilidad para interpretar las reales necesidades de una población, que es evaluada por ellos sin distingos de clases o razas.

Son líderes con una visión integral, reconocen las necesidades y saben cuáles son las fórmulas para resolverlas. Tienen una misión personal de llevarnos a un mejor nivel. Convertirnos en un mejor país desde la educación y el trabajo honesto. Modelan el cambio a través de sus palabras y acciones. Tienen una congruencia envidiable por muchos de sus antecesores y generan confianza precisamente por su accionar.
No importa del partido que sean, parecen todos sacados de la misma escuela de política y se comportan y tratan con camaradería y hermandad, demostrando con sus conductas la mejor fórmula para la convivencia. Pueden tener diferencias, pero estas no los separan, están capacitados para trabajarlas y resolverlas. Con estos líderes me siento representado. Creo que simbolizan lo que todos queremos. Son esas pequeñas variaciones en el sistema que anulará el caos. Definitivamente, son la esperanza.

Permitámosles que desarrollen su trabajo, a los políticos de la vieja guardia, por favor, abran paso y denles luz verde. Es la hora de esa generación de líderes de otra estirpe.

Con estos chamos, el futuro se ve bien.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

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sábado, 20 de mayo de 2017

ASÍ ME LO PASARON DE OTRO GRUPO…

ASI ME LO PASARON DE OTRO GRUPO…

Hay una máxima popular que dice: “el que tiene la información, tiene el poder”. Y este poder se basa en una ventaja que se presenta al tener la capacidad de reaccionar anticipadamente ante cualquier evento, o sacar provecho de la información que se posee en beneficio propio o de otros. Este manejo de la información genera en los poseedores de la misma una sensación de importancia y son vistos en muchos casos con admiración por sus niveles de influencia.

Hoy en día esta premisa tiene cada vez menor valor. La tecnología y las comunicaciones se han encargado de globalizar la información en tiempos verdaderamente reales, socializando este poderío. Somos capaces de comunicarnos en vivo y directo con cualquier rincón del mundo, utilizando un sinfín de herramientas, que nos brindan las redes. Desde comunicaciones a través de teleconferencias con diversos actores en distintas partes del mundo simultáneas, hasta una simple llamada telefónica local. Nuestros teléfonos pasaron del sencillo formato de llamadas a computadoras de alto nivel, con múltiples funciones que nos ayudan a desarrollarnos en diversas tareas a la vez. A través de ellos podemos revisar información, leer nuestros correos, tomar fotografías, hacer videos e intercambiar todos estos datos en tiempo real con quienes nos convenga.

Pero esta capacidad de comunicar y la forma de cómo manejarla conllevan una gran responsabilidad. Aunque parezca tonto el hecho de solo transmitir una noticia, dependiendo del tipo y característica de esta, puede generar efectos muy negativos en los otros. Existen elementos éticos y de responsabilidad que debemos considerar una vez pretendamos enviar información por nuestras redes. Es importante verificar los anuncios que multiplicamos, y que estos vengan verdaderamente de una fuente confiable. Por ejemplo: El amigo, del primo del compadre, del señor que le lava el carro a la esposa del general, no puede considerarse una vía certera de información, y nosotros no debemos hacernos eco de ese tipo de noticias. “Hay que difundirlo masivamente”, “Hay rumores que”, “Noticias de última hora”, son algunos de los encabezados con los que comienzan estas notas, así como audios con testimonios sin nombre, fecha o lugar, deben llevarnos al alerta para su reenvío. Informar con la verdad debe ser la mayor premisa, y esto nos lleva a manejar con la mayor seriedad todo lo que podemos transmitir.

Recientemente, y en los días agitados que vivimos, las redes sociales y en especial el WhatsApp y el Instagram, se han convertido en los canales de noticias más utilizados. El ciudadano común, con el poder que le da la tecnología es un aliado fiel a los periodistas y comunicadores al traducir la realidad en noticias al instante. El asunto viene cuando comenzamos a reenviar estos mensajes: Noticias viejas y de eventos anteriores, cadenas falsas y que atentan contra la sensibilidad de las personas, informaciones repetidas hasta el cansancio por el solo hecho de no revisar tu buzón y repetirla sin sentido. Avisos de accidentes y muertes sin confirmación que generan zozobra. En fin, una pérdida de tiempo y credibilidad con lo que comunicamos que hace perder credibilidad en lo que compartimos y en nosotros mismos.

Seamos responsables con el manejo de la información. Filtremos y evaluemos cada mensaje recibido y enviado. Tenemos el poder de informar con veracidad. Nuestra discreción lo vale.

Saludos

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
arnaldogarciap.blogspot.com



domingo, 14 de mayo de 2017

UN SUPERHEROE EN MI CASA...

UN SUPERHEROE EN MI CASA…

Desde pequeños, las historias de fantasía nos desarrollan nuestra creatividad y el ingenio. No existe niño en el mundo que no haya fantaseado con convertirse en algún ser especial con poderes sobrenaturales, que le permitan realizar hazañas asombrosas. Dependiendo de la personalidad de cada uno, las preferencias por las habilidades particulares se hacen diversas. Con el paso del tiempo, vamos relegando esos deseos, aunque algunos, en la adultez, mantenemos ese sueño vivo, esperando poder transformarnos.

Debemos comenzar por diferenciar lo que es un héroe y un superhéroe. Un héroe es un ser normal, que dadas ciertas condiciones o características, realiza hazañas en beneficio de los otros, siempre basado en sus principios y valores. Son personas que asumen conductas extraordinarias para defender sus creencias, aun al costo de su vida. Por su parte un superhéroe es un personaje creado en la ciencia ficción con poderes sobrehumanos que le permiten realizar tareas que para los seres normales son imposibles. Correr a grandes velocidades, tener la capacidad de estar al mismo tiempo en varios lugares, demostrar una fuerza sobrehumana, poseer una visión de rayos x, tener la elasticidad para transformar su cuerpo, encenderse en llamas, son algunas de las características que nos presentan estas figuras.

Cuando listo estas características de los superhéroes, no puedo dejar de pensar que tienen similitudes con personas que conozco y han estado de cerca en mi vida. Acostarse muy tarde realizando las tareas del hogar y estar de primera en la madrugada con el desayuno listo para que podamos ir a clases. Mantener una casa ordenada y a la vez atender a un hijo enfermo y darle soporte sentimental a otro porque tuvo una ruptura. Arder de rabia ante las desobediencias y las llegadas de madrugada, mientras nos espera ansiosa. Trabajar, hacer las compras, pagar las facturas, ir al colegio y estar en todas al mismo tiempo. Tener la fortaleza moral y espiritual para ser soporte a muchos sin que se manifieste el menor quiebre de su temple. Soportar en silencio molestias físicas, porque primero son los otros. Esto si es ser un superhéroe.

Creo que sinceramente me quedo corto con las enumeraciones. Existe un sinfín de características que hacen a ese ser algo especial en el mundo y que lo convierten definitivamente en un superhéroe de verdad. Cada uno podrá agregar sus particulares superpoderes y al leer estas líneas podrá recordar las hazañas vividas junto a estos seres especiales.

Hoy, muchas de ellas agregan una competencia más a las miles que poseen. Luchadoras sociales. Madres que están en la calle defendiendo el presente y futuro de sus seres más amados, aun a riesgo de su propia vida. No importa la edad, sino el espíritu indómito que las gobierna.

Para todas esas madres poderosas, vaya este humilde reconocimiento. Desde el amor hacia las mías, multiplico el sentimiento hacia esas mujeres que lo entregan todo por nada.

Honor a quienes honor merecen. Si existen los superhéroes, son nuestras madres.

Feliz día de las Madres.

Saludos
Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

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domingo, 7 de mayo de 2017

NUESTRA MEJOR VERSIÓN

NUESTRA MEJOR VERSIÓN

Vivimos tiempos de zozobra, momentos dolorosos e inolvidables para nuestra historia y nuestro futuro. Un futuro que está próximo a cambiar y que nos traerá un renacer de sociedad. Un resurgir de esperanzas que se renovaran y levantaran desde el dolor, la tristeza y la melancolía por todo lo perdido y destruido en este lamentable trance. Claro que no será un trabajo fácil, pero será nuestro mejor reto histórico.

Cuando vemos las imágenes de lo que se vive en nuestro país en los últimos días, y vemos a una contraparte, que es parte de nuestra parte, accionando desde el odio, la violencia y la maldad, nos preguntamos si de verdad somos la misma gente. Puede un pueblo estar dividido, aunque no en dos pedazos iguales, ya que verdaderamente, y ese es una de nuestras fortalezas, ese pedazo es minúsculo, encontrar vías que nos unan nuevamente cuando nos hemos llenado de enormes cicatrices producto de la maldad y la saña con la que nos han maltratado. Como podemos recuperarnos de estas sensaciones que nos han llevado a experimentar el odio y la rabia en nosotros mismos, producto de esas acciones inhumanas. Como pasar la página en la reconstrucción de nuestro país y tender la mano a aquellos que nos humillaron y maltrataron desde los más bajos instintos y con la mayor crueldad, acabando con lo más preciado para una sociedad como es la vida de nuestros más jóvenes talentos. Evidentemente no será una tarea fácil y requerirá la mejor versión de cada uno de nosotros.

Cuando hablo de este tema, inmediatamente viene a mi memoria la historia de Nelson Mandela y de cómo este gran líder pudo, luego de 27 años de prisión y torturas, al ser liberado y ganado las elecciones en su país, buscar fórmulas, no desde el odio o la revancha, sino desde el amor y la comprensión, hacia aquellos que lo habían maltratado. Mandela decía “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”.

Creyendo en las palabras de Mandela, nuestro futuro es prometedor. No necesitamos engancharnos en el odio. Tenemos suficientes reservas morales para reconstruir y diseñar un mejor país. Lo demostramos día a día en estas circunstancias, al darle la mano al necesitado, al salir y arriesgarse junto con la gente como lo hacen los cruz verde, al apoyar a los necesitados en las clínicas y hospitales, al tender la mano y donar pastillas o pañales. Somos mejor que esa violencia y odio. Tenemos talento para levantarnos y construir algo nuevo y diferente. Nunca más seremos la Venezuela del pasado. Seremos un nuevo país que aprenderá de sus experiencias y cicatrices. Tenemos talento para eso y mucho más.

Pero eso sí, no podemos olvidar. Perdonar lo perdonable y condenar lo condenable. Justicia y equilibrio deben ser nuestros principios. Si queremos cambiar, debemos obligarnos a ello.

Saludos

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap

arnaldogarciap.blogspot.com