sábado, 23 de julio de 2016

FLOTAR...FLUIR

FLOTAR…FLUIR

“Flotar como una mariposa, picar como una abeja. Tus manos no le pueden pegar a lo que tus ojos no ven.”
― Muhammad Ali

En las décadas de los sesenta y setenta, un joven deportista de color comenzó una trayectoria que lo convertiría entre nosotros en un inmortal. Cassius Clay, o como se auto llamó luego, Muhammad Ali, causó sensación, no solo por sus enormes condiciones atléticas, sino por su más fuerte y férrea voluntad. Este hombre se opuso a un destino de limitaciones y lucho contra todas las adversidades para demostrarnos que lo imposible no existe.
Historias como la de Ali hay muchas. Tal vez no todas son públicas y conocidas, pero sin embargo, estoy seguro que cada uno de nosotros conoce a alguien cercano que ha sobrepuesto las adversidades y se ha ganado un lugar en nuestra historia personal al lograr un cambio positivo que se convirtió en ejemplo y referencia.
Automotivación, determinación, voluntad, confianza, sacrificio, son algunas de las características que están personas poseen. No importa las circunstancias por las que pasen, ellos tienen la capacidad de ver hacia adentro y estimular sus sentidos y emociones y convertir lo negativo en positivo. Sacan fuerzas y energía de lo recóndito de sus entrañas para reponerse de los avatares que se les presentan. Dentro de ellos todo fluye hacia lo bueno y estimulante.
Ellos creen en sí mismos, saben que, independientemente de los escenarios, ellos son los actores principales y que de su actuación y solo de eso, depende el desenlace de la obra y los aplausos de la vida. Confianza en sí mismos, en sus capacidades, creer fielmente en la fuerza de su naturaleza, en la resistencia de su voluntad, en la energía de su vida. Tener una visión a largo plazo donde ellos son los triunfadores. Esto los lleva a hacer de lo complejo algo simple, de lo difícil, algo fácil, de los caminos sinuosos, una línea recta. Del caos, el éxito.
En la actualidad, la psicología positiva, define un término coincidente con esta posición: El Flow, también llamado fluir o flujo, que se puede describir como el estado mental en el cual una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta. Durante este estado de flujo es normal alcanzar la plenitud creativa, disfrutando de las tareas por el simple placer de realizarlas. Este fluir esta impactado por otro proceso relevante que es el foco. Las personas resilentes se “enfocan” en sus objetivos, se identifican con ellos y hacen que las cosas empiecen a pasar.
Para lograr el “Flow” es necesario que las actividades que realicemos nos gusten y motiven, y por eso debemos identificar esas tareas, actividades, retos, metas o sueños que nos apasionan y nos hacen delirar de alegría. Allí estaremos en nuestro dominio, allí podremos desempeñarnos con la calidad que excede cualquier expectativa. Allí fluiremos y pasaremos el tiempo inmersos en nuestra propia productividad, alcanzando nuestras metas con la máxima creatividad.
Para alcanzar nuestra satisfacción personal, identifica lo que te mueve, enfoca tus energías y acciones a ese objetivo y… déjate fluir. Las cosas comenzaran a pasar y los cambios hacia lo positivo vendrán en consecuencia, estimulándote a seguir y triunfar.
 Fluir y enfocarse, es la clave del éxito.

“Para ser un gran campeón, tienes que creer que eres el mejor, si no lo eres, haz como si lo fueras”.
Muhammad Ali

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 17 de julio de 2016

LA NECESIDAD DE REINVENTARSE

LA NECESIDAD DE REINVENTARSE

Estamos en una constante evolución. Los seres humanos vivimos permanentemente atentos a nuestro entorno con la idea de buscar siempre las mejores opciones que nos lleven al bienestar. Este concepto, el bienestar, no es una idea tallada en granito, igual para todos. El bienestar es una meta individual y está compuesta de las variables e ingredientes que cada uno de nosotros quiera agregar: éxito profesional, familiar, social, físico, son algunos de sus elementos y en la medida en que lleguemos a satisfacer nuestras expectativas, allí se encontrara nuestro bienestar.

El éxito, en nuestro bienestar, no es una tarea fácil. Debemos estar muy claros en cuáles son nuestros objetivos de vida y reconocer si estamos en la capacidad de alcanzarlos. Hay personas que se plantean expectativas muy altas e inalcanzables, por lo menos en ciertos periodos de vida y esto los lleva a la frustración y al abandono, saboteándose ellos mismos sin darse cuenta y limitando su accionar y por ende su bienestar.

Las expectativas de vida, nuestra misión y visión de la misma, deben ir orientadas a nuestras capacidades y las oportunidades que se nos presentan. Estos son los elementos iniciales para comenzar el camino al bienestar. Debemos reconocer nuestras capacidades, eso que llaman nuestras fortalezas, que nos apalancan para comenzar cualquier tarea. Al reconocer cuales son las cosas en las que soy bueno, puedo trazar un camino que ira consolidando un trazado de éxitos, pequeños al comienzo y muy grandes al final, generando en nosotros la autoconfianza necesaria para emprender nuevos retos y, sin darnos cuenta, darnos bienestar.

Para esto, debemos estar atentos a nuestro entorno, olfatear las oportunidades y evaluar permanentemente las circunstancias de nuestro medio. Allí encontraremos las oportunidades y los obstáculos y debemos tener la capacidad de reconocerlos, aprovecharlos o evitarlos. Estar permanentemente escaneando 360 las situaciones y alertas a las cosas que nos puedan pasar o aparecer. Debemos tener la capacidad de reinventarnos y adaptarnos al medio y de esta manera responder en la medida de nuestras capacidades, generando en nosotros confianza y optimismo por los resultados…y por ende bienestar.

Hay personas que viven toda una vida tras una meta. Sufren y padecen y se frustran por no alcanzarla, pero tal vez, a lo largo de ese camino han pasado y encontrado pequeñas satisfacciones que debieron ser valoradas y estimuladas, porque tal vez allí, estaba el camino al bienestar. No te veas en los planes de otros, no te compares con el éxito de las demás personas. Tu camino y bienestar depende solo de tu capacidad de entenderte y entender el entorno donde estas. No le des el poder al medio para controlarte. Se feliz viviendo lo que tienes.
Tenemos la capacidad para reinventarnos y ser exitosos en todo lo que nos propongamos.
Éxitos

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 10 de julio de 2016

LOS OTROS Y YO

LOS OTROS Y YO

En tiempos recientes se ha acrecentado una tendencia, en mi opinión negativa, en la manera de hacer sociedad. Ungidos por un separatismo que nos ha hecho ser parte, consciente o no, de una preferencia, hemos tomado partido de una posición. Bástese estar en una cola en el supermercado, o en cualquier otro sitio, para mirar a nuestro alrededor y escanear a las personas, para evaluar si están o no en nuestro bando. Esta evaluación nos permite reconocer si podemos explayarnos en comentarios que serán apoyados por los compañeros de fila o debemos evitar posibles confrontaciones.
Allí nos hemos detenido por más de una década, buscando las argumentaciones para entender las causas y consecuencias de lo que nos acontece y buscando culpables siempre desde la acera de enfrente. Los insultos de moda son “escuálido” o “chavista”, como si con esto proferimos el peor de los agravios. Así, ha transcurrido esta época de nuestra vida social y ciudadana, entre aquellos y nosotros.
Esta postura “divisionista” ha ido evolucionando o involucionando, dependiendo de la perspectiva, en otra tendencia que considero más negativa e improductiva. Posiblemente cansados de estas posturas, hemos ido transmutando a una posición ya marcada como “individualista”, donde me importa muy pocos los otros y lo que les acontezca. Según la sabiduría Google, el individualismo es la “Tendencia de una persona a obrar según su propia voluntad, sin contar con la opinión de los demás individuos que pertenecen al mismo grupo y sin atender a las normas de comportamiento que regulan sus relaciones”.
Este individualismo lo vemos marcado en nuestro día a día, y no solo impacta en mi comportamiento personal, sino que se ha transformado en una manera de ser indolente en muchos de los casos. Ejemplos hay muchos: a través de nuestras relaciones en familia, donde cada uno de los miembros se mantiene ocupado y donde las interacciones sociales son cada vez menores. La tecnología ha ayudado a esta tarea y vemos a padres e hijos, dentro del mismo hogar separados por la televisión, el internet y los juegos, cada uno inmerso en su realidad y muy poco atento a la de los otros.
En las empresas, se está haciendo cada día más frecuente, encontrar problemas para manejar el desarrollo de los equipos y para que la gente entienda la importancia de un enfoque sistémico que nos permite el progreso colectivo. La creación de parcelas entre departamentos y la poca comunicación de los mismos llevan a un retardo en la consecución de los objetivos y por ende, en una frustración colectiva que acrecienta las barreras. La poca humanidad de los unos con los otros no hace entender que existen problemas graves para algunos de nuestros compañeros. La falta de recursos, el no llevar la comida al trabajo, la falta de dinero para responder a sus obligaciones familiares, invaden la rutina de las empresas y muchas veces, volteamos hacia otro lado para no ver.
En la sociedad, mientras nos envuelve una desmejorada lucha social y política, la gente está cada vez más inmersa en su propia realidad sin ver al vecino. Ya no nos importan los bandos, estamos todos contra todos en una lucha por la supervivencia. Los valores se han ido de paseo y vemos como el irrespeto y la falta de solidaridad abunda por doquier. No importan las personas mayores o los niños, el rico o el pobre, el que hace su cola o el que bachaquea. Cada uno busca resolver y en ese proceso no nos importan los demás.
Parece una batalla perdida. No se ven salidas con facilidad, pero sin embargo, debemos armarnos de nuestras fortalezas, rescatar y repotenciar nuestros valores para enfrentar esta pesadilla y soñar con algo distinto.
En cualquier plano el liderazgo es vital y envolvente. Requerimos convertirnos en seres multiplicadores de esperanza, modelando conductas de alegría, optimismo y buena vibra. En la familia debemos retomar la comunicación como el arma fundamental. Propiciar encuentros con nuestros seres queridos y compartir, así sea una comida diaria para intercambiar opiniones. Tener sueños en conjunto y planificar el futuro con esperanza.
En las empresas debemos rescatar el trabajo en equipo y la solidaridad entre nosotros. Los líderes deben asumir, con humildad y sencillez los difíciles retos de estos momentos y actuar en consecuencia. Una empresa armónica, donde se respiren aires de hermandad entre todos, saldrá adelante ante cualquier escollo.
En la sociedad nuestros líderes deben cambiar, radicalmente y darse cuenta de que los esquemas y modelos anteriores ya no impactan ni convencen. No queremos ver a candidatos a cualquier cargo besando viejitas o hablando de cambio. Necesitamos gente humana, cercana y solidaria. Líderes de carne y hueso que me reclute y comprometa a través de su modelaje sincero.
Tenemos material para rescatarnos y salir adelante. Nuestras reservas morales son muchas. Lo que necesitamos son Líderes que nos conecten con ellas, desde la honestidad y sinceridad. El modelaje y la congruencia nos llevaran a ser una mejor sociedad y por ende un mejor país. Todos debemos aprender. El individualismo no nos lleva a ningún lugar favorable. El trabajo en equipo, el reconocernos como la gran suma, el trabajar con sinergia nos elevaran a niveles nuevos y estaremos listos para avanzar en desarrollo.
Pongamos optimismo y alegría y veamos a los lados para trabajar en equipo.



Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com

domingo, 26 de junio de 2016

LA TORMENTA PERFECTA

LA TORMENTA PERFECTA
Tormenta es un término que proviene del latín y que menciona a la perturbación violenta de la atmósfera que incluye fuertes vientos y precipitaciones. La tormenta se caracteriza por la coexistencia de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas, lo que provoca una inestabilidad en el ambiente que puede incluir truenos, relámpagos, lluvias, granizos. Para los meteorólogos, una tormenta perfecta es un ciclón "muy profundo, muy intenso y que se forma muy rápidamente". Un fenómeno que, aunque los expertos saben que se va a formar, no aparece en las imágenes de satélite hasta que ya está generada.
Estamos en el clímax de la tormenta perfecta. Durante estos últimos años los diferentes elementos que componen la sociedad y el país se han visto inmersos en alteraciones que van amalgamando el resultado por venir. Problemas económicos, sociales, políticos y jurídicos se han ido combinando para llevarnos al punto en que estamos hoy.
Para afrontar una tormenta perfecta, el capitán de la nave sabe la importancia que juega cada uno de sus hombres y coloca en los puestos estratégicos a aquellos que tienen la capacidad y temple para responder a las situaciones extremas que están por venir, en las empresas e instituciones el símil se hace necesario y es de vital importancia que conozcamos a nuestro equipo y las capacidades de sus integrantes. Este conocimiento nos permitirá contar con los mejores elementos en las mejores posiciones. Lamentablemente, el modelo que nos han presentado desde las instituciones y organismos del estado es contrario a esta teoría y el posicionar a gente sin calificaciones en diferentes posiciones estratégicas es lo que nos ha llevado a estar hoy, justo en el ojo del huracán.
Las empresas, en su mayoría, no han podido responder a los ataques del fuerte oleaje y se han visto obligadas a naufragar. Algunas, por miedo al cambio climático, ni siquiera han salido del puerto y buscando su estabilidad o protección, han dejado de producir para evitar males mayores. Los más valientes se han hecho a la mar y están, desde hace un rato, atravesando tempestades y sorteando fuertes olas, con el fin de recolectar su pesca y volver a puerto seguro. En este grupo de empresas encontramos muchas y de diferentes tamaños. Desde corporaciones nacionales e internacionales, que han tenido que sortear los problemas económicos y de insumos, hasta medianos y pequeños empresarios que se empeñan en mantenerse en el mercado, y aunque no cuentan con la bombona de oxígeno de las grandes, buscan afanosamente fórmulas que les permitan mantenerse a flote en el mercado.
La gente, por su parte, en el núcleo más significativo que es la familia, en la mayoría de los casos, no esperaba una tormenta tan recia que afectara sus cimientos y la poca previsión a esta situación nos ha llevado a padecer con mayor reciedad los fuertes vientos de esta tormenta. La poca previsión y la falta de costumbre de vivir en condiciones negativas han hecho del ciudadano común una persona perpleja ante las circunstancias y que ha tenido que ir adaptándose a la misma, con las herramientas que consiga, pero con una consigna clara de sobrevivencia.
Muchos piensan que ya estamos saliendo de la tormenta. Hay signos claros de que el sol se perfila en el horizonte. Pero creo prudente que nos mantengamos alertas. Aun la tormenta no está por aflorar en su máxima dimensión. Los elementos que la componen saben que la única salida para ellos es el caos y saben que no tienen futuro. Están dispuestos a desatar al máximo su poder destructivo y nosotros debemos estar alertas para responder.
Desde las instituciones, desde las empresas, en la familia, debemos mantenernos alertas y preparados. No podemos asumir una actitud triunfalista porque se estén dando algunas condiciones en el ambiente que parecen favorables. Estos son los momentos donde debemos estar más alertas, más despiertos y buscar las mejores opciones. En las empresas adoptando políticas de reducción de costos y manteniendo altos niveles de motivación en nuestra gente, nunca abandonarlos. En nuestra familia, hablándoles claro de lo que se avecina, explicándoles las acciones que debemos acometer, la importancia de mantenernos juntos y unidos. La comunicación es vital, el manejo adecuado de nuestra economía, la utilización óptima de los recursos, nos llevaran a soportar las últimas embestidas de esta tormenta y seguir a flote.
Hoy estamos en una tormenta perfecta, pero tenemos las herramientas y la actitud para sobrevivirla, Y como dice el refrán popular “después de la tormenta viene la calma”, y con ella la ilusión y la alegría de saber que podremos construir un sueño entre todos, donde la verdadera igualdad y participación se dé, en el desarrollo de la gente y que podamos llegar a ser la sociedad que tanto anhelamos.
Mantengámonos alertas y siempre optimistas.

Arnaldo Garcia Pérez
@arnaldogarciap



viernes, 10 de junio de 2016

ANTIDOTO EFICAZ



ANTIDOTO EFICAZ.
En estos momentos que vivimos requerimos de una disciplina férrea para no desfallecer. No solo desde el punto de vista laboral, sino más importante aún, desde el personal, debemos trabajarnos y reconocernos para poder desarrollar dentro de nosotros toda la fuerza necesaria que nos permita auto motivarnos y motivar a los otros. Tanto nuestro entorno cercano; familia, esposas o esposos, padres hermanos o hijos, como nuestros relacionados; compañeros de trabajo, clientes y proveedores, necesitan herramientas y estímulos para entender y poder manejar lo que estamos padeciendo.  Puede que no nos hayan enseñado en ningún lugar fórmulas para resolver estas situaciones, y pensemos que no podemos salir de ellas ilesos, pero tenemos, dentro de nosotros mismos herramientas que nos pueden ayudar a surfear esta ola de desesperanza.
ü  Ten Fe. Una de nuestras primeras palancas de apoyo es la fe. Somos seres de espíritu y sabemos que existen fuerzas mayores a las propias. Debemos conectarnos con el creador y ser agradecidos por la bondad de la vida. El reconocer lo que tenemos nos ayuda a tener una visión más humilde hacia nuestro entorno y poder manejar la capacidad de la comprensión y la tolerancia.
ü Inyéctale vitalidad a tu vida. Cada mañana al levantarnos y luego de agradecer por un nuevo día, llena tu tanque de optimismo y alegría. Concéntrate solo en las cosas positivas y que estas te den energía extra para acometer cada tarea. Ve siempre el vaso a punta de llenado.
Debemos revitalizar nuestras fortalezas, oxigenando nuestras ideas y formas de ver las situaciones. Cada circunstancia tiene diferentes maneras de abordarla. Escojamos la que mejor nos convenga sin dejar de evaluar todas las opciones.
ü Planifícate, aun en las mínimas acciones. La planificación nos da norte y dirección y nos ayuda a ampliar nuestro radio de acción. Prepara tu lista de pendientes y trabaja sobre ella para alcanzar tus objetivos. No venimos a la vida a pasar por ella, sino a dejar una huella, y esa huella la marcaremos con visión de futuro.
ü Trabaja con autodisciplina y se eficiente y productivo en todo lo que hagas. Cada trabajo bien hecho, por simple que sea, nos estimula y compromete a mantener nuestros propios estándares de calidad y resultados. Se bueno en lo que haces e inyéctale a tus semejantes esa visión de calidad en la tarea.
ü Comparte alegría y optimismo. No te dejes envenenar por la desesperanza ni caigas en el juego del pesimismo de los otros. Reconoce lo difícil de la situación pero ubícate desde tus fortalezas, que estas te permitan resolver y salvar cualquier escollo. Inyéctale alegría a quien te rodea. Combate el desánimo con optimismo.
Identifícate, reconócete, valórate y así, estarás adquiriendo esa energía necesaria, no solo para resolver, sino lo más importante, estimular e influenciar en otros el cambio que tanto anhelamos. No podemos cambiar al mundo, pero si podemos con nuestro cambio personal provocar acciones replicables. Autoestima y Optimismo es la clave.
Arnaldo Garcia Pérez

@arnaldogarciap

lunes, 8 de septiembre de 2014

LA COMBINACIÓN PERFECTA

LA COMBINACIÓN PERFECTA.

Una de las cosas más difíciles de realizar con alta eficiencia es el Trabajo en Equipo. El poder combinar la participación de todos tras una meta definida, muchas veces se convierte en una verdadera pesadilla. Algunos olvidan la importancia de lo que representa este tipo de trabajo y ejecutan sus actividades como si existieran solos en el mundo y en la organización. Nada de requerimientos del cliente, ni mucho menos pensar en cumplir exigencias de calidad o tiempos de entrega. Esto, por supuesto, genera un clima de poca participación y desconfianza en los resultados alcanzados.

Existen dos importantes consideraciones que debemos hacer para estimular el trabajo en equipo dentro de nuestras organizaciones, sean cual sean: Primero, establecer una Conciencia Sistémica. Esto quiere decir que TODOS los que laboramos en la organización debemos reconocernos como parte de un proceso, y de esta manera ”entender” que debemos responder a exigencias de nuestros clientes y proveedores en esos procesos. Mis tareas no son únicas y afectan al resto de las áreas del negocio, directa o indirectamente. Si entendemos que todas las unidades dentro de la empresa agregan valor al proceso, estamos partiendo de la importancia de todos los roles y los cargos y por ende potenciando su actuación en estas actividades. Al sentirme importante en mi función, este sentimiento se transforma en responsabilidad en mis tareas y en el cuidado en la ejecución de cada una de ellas, y por ende en un mejor resultado.

El segundo elemento a considerar, es IDENTIFICAR cuáles son las verdaderas Fortalezas de nuestros compañeros en el equipo. Hemos trabajado, dentro de la función de Recursos Humanos, concentrados en “cerrar brechas” de conocimiento, invirtiendo grandes sumas de dinero y numerosas horas de entrenamiento en acortar esas distancias y en muchos casos, los resultados no son satisfactorios. Perdemos tiempo valioso identificando “debilidades” de la gente, entrenándolos en esas áreas, para al final del proceso encontrarnos, en muchos de los casos, con pocos avances. Debemos cambiarnos el suiche y pensar de una manera innovadora, que nos permita generar en cada trabajador el deseo de desarrollar su máximo potencial y por ende realizar las tareas con motivación y conciencia de calidad. Debemos enfocarnos en identificar y conocer las fortalezas de cada integrante de nuestro equipo, para de esta forma poder potenciar al máximo su rendimiento y trasformar a esa persona en alguien verdaderamente motivado y estimulado para realizar las tareas. Un verdadero análisis de las fortalezas, nos permitirá alinear a los equipos y sus integrantes en las posiciones de mejor provecho y rendimiento. Conociendo “en que somos buenos”, nos ayudará a reforzar esas conductas, apoyar al resto de nuestros compañeros en esas áreas y estar dispuestos a aprender nuevas destrezas.

El enfoque es desde lo positivo, concentrarnos en aquellos aspectos que poseen nuestros trabajadores donde sus habilidades, destrezas y conocimientos son robustos. Identificarlas y estimular su potenciación de tal manera de convertirlos en especialistas de esas funciones, convirtiéndolos en gestores de procesos innovadores y con una gran calidad.  Todos poseemos fortalezas a identificar. Tal vez algunos no las manifestamos tan libremente en nuestro quehacer diario, pero allí está nuestro reto como líderes. En conocer a nuestra gente, pero no un conocimiento superficial de lo que nos reza el currículo. Conocerlos desde lo más profundo de cada uno de ellos y allí, seguro encontraremos cosas maravillosas que harán de esa persona una mejor versión de si y a nosotros un equipo de alto rendimiento para satisfacción de todos.

Siempre desde lo positivo y trabajando esa combinación perfecta de reconocernos como parte de un sistema y potenciando nuestras fortalezas, alcanzaremos las metas individuales y colectivas que nos propongamos.
Siempre desde lo positivo…

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap


domingo, 24 de agosto de 2014

LA BASE MAS SOLIDA

LA BASE MÁS SOLIDA

Cuando interactuamos con empresas o conocemos a gente de organizaciones, en muchas oportunidades escuchamos el mismo lamento: “No tenemos gente comprometida con el negocio”, “no hay gente a la que le duele el logo de la empresa”. Hablar sobre la identidad y pertenencia es un tema difícil, sobretodo en estos tiempos de convulsiones y de brechas sociales. Esperar que los trabajadores se sientan comprometidos no solo tiene que ver con la antigüedad que ellos posean, ni con las políticas salariales de las organizaciones. El dinero, por su parte, como otros incentivos financieros, en economías de alta inflación como la nuestra, se vuelve “sal y agua” en pocos momentos. Aquellos que esperan mejoras económicas, cuando las reciben, ven disminuidos ese poder adquisitivo en tan solo poco tiempo después, lo que hace esta práctica motivacional, una política que no cubre las expectativas y genera una desazón permanente. En vista de esto, debemos reorientar nuestros esfuerzos para “buscar” fórmulas que sean verdaderamente motivantes y retadoras. ¿De qué manera podemos conectar a los trabajadores con la empresa y que estos se sientan genuinamente identificados con ella?, ¿Cómo lograr que el trabajo de cada uno sea algo motivante y que genere ese estímulo personal y el deseo de hacer las cosas bien, por satisfacción personal, tomando conciencia de que nuestro aporte genera beneficios a nosotros y al resto de la comunidad laboral?. ¿Cómo crear responsabilidades compartidas para que el trabajo sea una preocupación de todos y una responsabilidad colectiva? Allí se encuentra la clave del Compromiso y la Pertenencia. Debemos buscar fórmulas que nos permitan hacer de cada uno de nuestros trabajadores gente comprometida con sus funciones y doliente de los resultados de sus procesos. Pero esto no puede ser un asunto impuesto, debemos establecer una estrategia inteligente que nos permita atraer la atención de nuestro equipo a través de conceptos que los acerquen a ellos mismos, que los identifiquen con su vida cotidiana y que les permitan descubrir que estos aspectos son comunes a todos nosotros…de que hablamos?...hablamos de nuestros valores. Desde el trabajador más humilde hasta aquel que tiene la mejor preparación académica viene a nuestra organización cargado de una información casi genética de principios y valores que los definen. En todas nuestras experiencias de facilitación, cuando tocamos el tema de vida, encontramos que en todos ellos los conceptos de valores y principios son más coincidentes que divergentes. Nuestras historias son comunes y están basadas en el esfuerzo, el sacrificio, la responsabilidad, el respeto, la cooperación, el trabajo duro y abnegado….toda una cartera de información que desde pequeños nos ha hecho personas tal y como somos, para algunos, con estos aspectos identificados y definidos y para otros, una gran mayoría, diría yo, con solo esos sabores en su vida, en ese día a día de sobrevivencias. La Clave está en hacernos conscientes de nuestros valores, rescatar esos conceptos y ponerlos en evidencia en nuestras actividades diarias, para hacer de nuestro comportamiento algo nuevo y retador. Soy lo que siento, soy lo que digo, soy lo que actúo. Todos y cada uno de nosotros tenemos la Base más Sólida que podamos necesitar. Apoyemos a nuestra gente al “darse cuenta” de lo poderosa de su vida, que esos esfuerzos y sacrificios que hacen, son comunes para todos. Que todos apuntamos a lo mismo, buscando paz, tranquilidad y beneficios en lo que hacemos. Y lo que hacemos, cada uno de nosotros, en sus diferentes trincheras, son aportes vitales para el futuro de los negocios y de nosotros mismos. Debemos trabajar pensando en ganar-ganar, ya que es la única salida a esta crisis. Aprovechemos nuestra identidad como nación y rescatemos principios y valores que nos enorgullecen y enaltecen, principios de vida, para una vida mejor…

Arnaldo García Pérez
DTG Consultores

@arnaldogarciap