CARBÓN
O DIAMANTE
En
las profundidades de la Tierra, un trozo de carboncillo se lamentaba de
su suerte. "Soy feo, sucio y frágil", gemía. "Solo sirvo para
quemarme y desaparecer". Un pequeño diamante que descansaba cerca
lo escuchó y le preguntó: "¿Has olvidado lo que fuiste? Tú y yo nacimos
del mismo material. La única diferencia es que yo fui sometido a una presión,
un calor y un tiempo que tú no conociste. Cada libra de presión que me
aplastó no me destruyó, sino que me obligó a alinear mis átomos en la
estructura más fuerte y brillante que existe." El carboncillo, avergonzado,
guardó silencio”. Moraleja: La crisis (presión y calor) no es un
castigo, sino la fuerza que cristaliza nuestro potencial y nos
transforma en nuestra versión más valiosa y resistente. (Internet)
En
la vida, todos enfrentamos momentos donde las presiones económicas, la
disolución familiar, los problemas de pareja o los desafíos laborales nos
empujan al límite, sintiéndonos frágiles y sin valor, como simples pedazos de
carbón. Abordar las situaciones conflictivas como catalizadores de cambio es
una perspectiva poderosa y muy alineada con la resiliencia y el crecimiento
psicológico.
Nuestras
emociones están a flor de piel y son respuestas psicofisiológicas diseñadas
para nuestra sobrevivencia y adaptación. Alegría, Tristeza, Miedo, Ira, Asco
y Sorpresa no solo nos ayudan a reaccionar sobre lo que sucede, sino que
nos preparan para las tres grandes alternativas de acción que definen nuestra
vida: la parálisis, la evasión o el afrontamiento.
Ante un estímulo temido, nuestra
mente y cuerpo suelen optar por una de estas tres respuestas: Parálisis:
Quedarse inmóvil, incapaz de tomar decisiones. Es la congelación del ciervo
ante los faros. Simbólicamente, es dejar que el miedo se convierta en un ancla
que detiene nuestro avance. Evasión (o Huida): Escapar de la situación o
evitar cualquier circunstancia que pueda reactivar el miedo. Es la tendencia a
postergar, a refugiarse en la comodidad o a crear burbujas de seguridad que, si
bien son momentáneamente placenteras, limitan drásticamente nuestra experiencia
y potencial. Enfrentamiento (o Afrontamiento): Es la respuesta activa.
Reconoces la amenaza o el desafío, sientes el latido acelerado, pero decides
avanzar un paso a la vez. Es la única vía que convierte la energía del miedo en
impulso y resiliencia.
En lugar de ver la crisis como un
muro, la vemos como una encrucijada que exige una nueva ruta. Y esa ruta nos
lleva a estrategias de despersonalización de la situación. Debemos observarla
desde afuera y evaluarla con la mayor objetividad posible. Esto nos permitirá
plantear acciones que se correspondan con la solución y que nos estimulen a
seguir adelante.
Esto no quiere decir que las
emociones desaparezcan, si estás triste, o sientes miedo, ellos estarán allí,
pero ahora tendrás herramientas y oportunidades para enfrentarlas, reconocerlas
y vivir con ellas hasta que se instaure un nuevo comportamiento y de lugar a
emociones mas estimulantes como la alegría.
La
clave para el avance es transformar la parálisis y la evasión en
enfrentamiento.
Todos
tenemos esta capacidad. Para algunos parecen momentos “cuesta arriba”, pero,
por mas complejo que sea el camino, siempre encontraremos alternativas para
atravesarlo. Puedes tener todo el apoyo externo que sea posible, sin embargo,
es en tú interior que debe comenzar esta transformación y la decisión de
afrontamiento necesaria.
Tú
puedes.
Saludos
Arnaldo
García Pérez
@arnaldogarciap
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