Entradas

Imagen
LAS BOMBAS DE LA ILUSIÓN Las palabras tienen un poder silencioso pero profundo. Basta pronunciarlas para que, casi sin darnos cuenta, nuestra mente complete el significado. Si alguien dice hambre , pensamos en comida. Si dice calmante , lo asociamos al dolor y a su alivio. Y si escuchamos la palabra bombas , la imagen es inmediata: guerra, destrucción, muerte. No necesitamos más contexto; la asociación es automática. Así funciona nuestro lenguaje interno, moldeado por la experiencia y la repetición. El día de ayer Venezuela ha vuelto a escuchar y sentir esa palabra cargada de sombras. Hubo un bombardeo. Hubo pérdidas humanas. Y, como siempre debería ocurrir, lo primero es lamentar profundamente cada vida que se apaga, sin importar el bando, el uniforme o la ideología. La muerte nunca es una victoria. Nunca debería serlo. Sin embargo, más allá del estruendo y del impacto emocional inmediato, estas bombas no solo han dejado escombros físicos: también han detonado algo más sutil y pel...
Imagen
El Despertar de un Propósito… Desde enero de 2018, Rodrigo se instala cada madrugada a las 5:00 a. m. en la Plaza de Armas en Santiago de Chile para ofrecer clases gratuitas de matemáticas a quien desee aprender. Su motivación nació en 2017, cuando un alumno de un colegio de élite le ofreció su mesada para que ayudara a su primo de escasos recursos. Conmovido, Rodrigo comprendió que la educación no debe ser un negocio, sino un derecho. Renunció a su alto sueldo en el sector privado para trabajar en un liceo municipal y dedicar sus mañanas a los "invisibles" del sistema. Aunque el comienzo fue incierto y muy pocos los iniciados, en seis años de labor ininterrumpida, los resultados son asombrosos: Ha enseñado a 340 estudiantes, 71 alumnos han ingresado a la universidad (muchos con gratuidad), 23 graduados, de los cuales 8 ya replican su labor enseñando gratis a otros. Su metodología, conocida como el "Modelo Rodrigo", ya se ha expandido a 14 profesores en diversas c...
Imagen
CARBÓN O DIAMANTE En las profundidades de la Tierra, un trozo de carboncillo se lamentaba de su suerte. "Soy feo, sucio y frágil", gemía. "Solo sirvo para quemarme y desaparecer". Un pequeño diamante que descansaba cerca lo escuchó y le preguntó: "¿Has olvidado lo que fuiste? Tú y yo nacimos del mismo material. La única diferencia es que yo fui sometido a una presión, un calor y un tiempo que tú no conociste. Cada libra de presión que me aplastó no me destruyó, sino que me obligó a alinear mis átomos en la estructura más fuerte y brillante que existe." El carboncillo, avergonzado, guardó silencio”. Moraleja: La crisis (presión y calor) no es un castigo, sino la fuerza que cristaliza nuestro potencial y nos transforma en nuestra versión más valiosa y resistente. (Internet) En la vida, todos enfrentamos momentos donde las presiones económicas, la disolución familiar, los problemas de pareja o los desafíos laborales nos empujan al límite, sintiéndonos fr...
Imagen
SUELTA LA SOGA… Cuentan que un alpinista se preparó durante años para conquistar el Aconcagua. Su deseo por alcanzar la cima era tan intenso que decidió emprender la travesía en solitario, convencido de que la gloria debía ser solo suya. Con esa obstinación que a veces confundimos con fortaleza, inició el ascenso sin descanso, empeñado en llegar a la cima antes de que terminara el día. El tiempo avanzaba y él continuaba subiendo, ignorando señales, cansancio y prudencia. Pronto cayó la noche, implacable y densa en la altura de la montaña. La oscuridad lo envolvió por completo. A unos cien metros de la cumbre, mientras trepaba por un acantilado, resbaló y cayó al vacío. La caída fue vertiginosa. Solo lograba distinguir sombras aún más oscuras que pasaban a su lado, mientras la gravedad lo arrastraba con furia. En esos segundos interminables desfilaron por su mente recuerdos luminosos y otros no tanto. Estaba seguro de que moriría. Pero de pronto un tirón brutal detuvo su caída: la cuerd...
Imagen
  HIPNOTISMO O IDIOTISMO Los ves en el bus, metro o en cualquier cafetería o comercio, o simplemente miras por la calle y los ves caminando de manera absorta mirando en un pequeño rectángulo luminoso que llevan en sus manos. No levantan la vista, no aprecian el entorno, no parecen presentes. Y uno se pregunta: ¿miramos al móvil porque queremos o porque algo, desde dentro de él, nos ha tomado de la mano? Esta nueva forma de vida nos lleva a nuestro cuestionamiento de hoy: hipnotismo o idiotismo, ¿o ambos? Cuando hablamos de hipnotismo, no nos referimos a un mago de feria haciendo girar un péndulo, sino a una forma moderna de fascinación colectiva. La mirada fija, la postura encorvada, la desconexión del mundo real… todo encaja. Las redes sociales replican aquel mecanismo clásico: estímulos breves, repetitivos, visualmente potentes, capaces de suspender la capacidad de juicio durante minutos —o horas— sin que nos demos cuenta. En la hipnosis tradicional uno entrega la voluntad vo...
Imagen
ESTAR AHÍ “Sufría de una asma crónica y tuberculosis que le impedían respirar. Cada noche era una batalla agónica por una bocanada de aire. El sufrimiento físico era tal que el joven Lucio tomó una decisión: acabar con su vida . En la Roma antigua, el suicidio no siempre era visto como una derrota, sino a veces como una salida digna ante el sufrimiento inútil. Estaba listo. Sin embargo, en el borde de ese abismo, algo lo detuvo. No fue el miedo a morir, ni una revelación divina. Fue el pensamiento de las palabras de su padre. En sus escritos posteriores (específicamente en la Carta 78 a Lucilio), confiesa que no se detuvo por sí mismo, sino porque se dio cuenta de una verdad aterradora y hermosa: su padre, no podría soportar la pérdida. "Me ordené a mí mismo vivir," escribió. "Porque a veces, incluso vivir es un acto de valentía." Entendió que su vida no le pertenecía solo a él. Si él moría, se liberaba del dolor, pero condenaba a su padre a una muerte en v...
Imagen
La Inquebrantable Raíz: Perseverancia, Gratitud y Fe Se cuenta que, al sembrar la semilla del bambú japonés, el agricultor debe regarla y cuidarla con esmero, pero durante los primeros siete años, no ve absolutamente nada. A lo sumo, una pequeña vara insignificante. Una persona, con esos resultados, exhausta y sin pruebas, podría rendirse, creyendo que la semilla está muerta o que su esfuerzo fue en vano y abandonar la tarea asumiéndola desde el fracaso. ​ Sin embargo, en el séptimo año, el bambú comienza un crecimiento acelerado y monumental, elevándose más de treinta metros en solo seis semanas. ¿Qué sucedió durante ese largo silencio? El bambú no estaba inactivo; estaba desarrollando un sistema de raíces tan vasto y fuerte bajo tierra que sería capaz de sostener su futuro colosal. ​ La moraleja de este relato es clara: la perseverancia no es la capacidad de no caer, sino la voluntad inquebrantable de levantarse una y otra vez, incluso cuando no vemos resultados inmediatos. Para ...