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  NOS ACECHA Hasta hace un par de semanas, aproximadamente, en muchas partes del mundo, la incidencia de la pandemia del COVID19, para muchos no era mas que una horrible noticia que se trasmitía desde cualquier rincón del mundo. Sus más de 125 millones de afectados directamente con su contagio no dejaban de ser números alarmantes pero que no afectaban directamente nuestra tranquilidad. Nos preocupaba si, pero mas nos afectaba que, a causa de su propagación, que nos tuvieran injustamente encerrados. Pese a tener en el mundo más de un año en aislamiento, en algunos países con rigurosidad, en otros con mucha ligereza y en los mas particulares con semanas de flexibilidad, donde pareciera que el virus se iba de vacaciones, aun no entendíamos la magnitud de lo que estamos viviendo y no valoramos el impacto de ser tocados por este mal. Nos enteramos de algunos contagios. Tal vez algún amigo lejano o familiar tuvo una pequeña crisis, pero sin una consecuencia significativa. Hasta aquí,...
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SER DIFERENTE ES NORMAL Valdo se sentía atrapado. Él se veía como un niño normal, con un montón de ganas de aprender cosas, jugar y divertirse. Pero nada le salía como quería: a su alrededor todos parecían no entender lo que decía, por muy alto que gritase o por muchos gestos o aspavientos que intentase. Y para colmo, ni siquiera su propio cuerpo le obedecía: a veces trataba de hablar y sólo producía ruidos, o quería coger algo y sus manos lo tiraban al suelo, o incluso al abrazar a su madre terminaba dándole un empujón. A veces, incluso, ni siquiera podía pensar con claridad. Aquello le hacía sentir mucha rabia e impotencia, y muchos en su entorno, pensando que era un chico peligroso y agresivo, le dejaban de lado o le miraban con indiferencia. Y cuando esto pasaba, y Valdo se sentía triste, pensaba para sí mismo: "habría que verles a ellos en mi lugar...". Pero un día, Valdo conoció a Alicia, una persona especial y maravillosa. Parecía ser la única que entendía su sufrimi...
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DEJANDO HUELLAS. Los ves recorriendo las calles afanosamente a pie, en bicicleta y los más afortunados en moto, con la encomienda a mano para llegar a tiempo. Están en las tiendas, restaurantes, cocinas, almacenes y también en trabajos más rudos y pesados. Otros los ves en las calles o en los vagones del metro, alegrando la vida con sus canciones por unas pocas monedas. Algunos, los más favorecidos y en minoría, tienen empleos de oficina o ejerciendo sus profesiones. También los hay emprendedores, con pequeños locales, muchos de ventas de productos de su tierra y otros con pequeños comercios o restaurantes. Todos labrándose un porvenir en cualquier rincón. Esa es la Venezuela de la diáspora,...esa es Venezuela por el mundo. A pesar de lo doloroso que pueda parecer y lo triste de muchos de los escenarios que uno encuentra por el camino o de las historias que se relatan, hay en cada uno de ellos un lugar común, unas características que no sé, si vinieron el en paquete original del AD...
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ESTOY DEPRIMIDO No me provoca nada. Estoy hecho un desastre. Mi cuerpo está poseído por un espíritu impregnado de tristeza que recorre cada centímetro, cada órgano, cada célula de mi ser. No me interesa nada de lo que pasa en el mundo exterior. Las noticias que hasta ayer me preocupaban o entristecían con su lectura, ahora pasan por mi mente con la mayor neutralidad. Los chats y grupos me resbalan, muchos ni siquiera los abro y el celular se convirtió en un mero aparato sin importancia. No tengo apetito. La rutina de alimentarse es más una obligación vital que un placer. Con que coma un bocado en el día tengo suficiente. Por primera vez en mi vida he estado sin bañarme varios días. No hay ánimo para salir. Es una prisión mental y mi cuerpo no tiene fuerzas para salir del marasmo y no puedo ni levantarme de la cama. Sin motivos aparentes paso de la ansiedad descontrolada a la angustia y de allí a la tristeza. La familia me pide que reaccione y salga de la casa, pero, ni a ellos tengo ...
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NUESTRA PEQUEÑA GOTA “Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, un gran incendio asoló las selvas tropicales de Centroamérica. Los animales huían despavoridos lejos de las llamas. El crepitar del fuego se unía al golpe sordo de las ramas cayendo contra el suelo. Resultó entonces que, en medio de este caos, un bello pajarillo sobrevoló la selva en dirección contraria al resto de los animales. El ave, pequeñísima y de alas turquesas, batía sus alas a toda prisa y directa al corazón del fuego. Un jaguar, que huía del peligro, miró con extrañeza a ese colibrí que volaba hacia el mismísimo peligro. Su sorpresa fue mayúscula al ver que el pajarillo regresaba de vuelta hasta una pequeña charca, donde recogió con su pico una gotita de agua. El temible felino rugió para llamar la atención del colibrí y éste, sin dejar de batir sus alas a toda velocidad, se posó sobre la nariz del jaguar. El majestuoso animal le preguntó asustado: -“¿Amigo colibrí, qué haces? ¿Por qué te metes en la boca d...
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  COMBUSTIBLE PARA EL ALMA Cuentan que hace mucho tiempo existió en tierras árabes un rico marajá. Vivía en un palacio de oro y tenía todos los lujos que quería a su disposición. Sin embargo, siempre tenía la sensación de que le faltaba algo. Un día recibió la visita de un sabio que le habló de la existencia de un hermoso pájaro de alas azules capaz de otorgar la felicidad. Al marajá se le encendieron los ojos: -Es justo lo que estaba buscando- exclamó emocionado. No lo pensó dos veces. Vendió todo, abandonó su palacio y partió en búsqueda de aquel pájaro. Sin embargo, y a pesar de recorrer cientos de reinos, después de muchos años buscando, sin encontrar el ave, decidió volver a su hogar, cansado y ya anciano. Entonces pasó junto al que fue su palacio y los nuevos propietarios, que eran muy caritativos al verlo en ese estado, le ofrecieron hospedaje. Le prepararon una cama en el sótano, donde el marajá dejó caerse muy agradecido. Sabía que su vida llegaba a su fin y tenía un gra...
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LA HORA DE LOS JOVENES El 12 de febrero de 1.814, un puñado de jóvenes inexpertos en las lides militares, emprendieron la aventura de su vida para defender el sueño de libertad de su amada Venezuela. En las difíciles circunstancias que se vivían en esos días, José Félix Ribas, preocupado ante la falta de tropa para enfrentar a José Tomás Boves, quien se avecinaba sobre Caracas, decide armar a unos 1.000 estudiantes de colegios y seminarios de la ciudad y otros poblados vecinos para embarcarlos en esa cruzada. Lucharon con entusiasmo, valor y patriotismo, alcanzando una sorprendente victoria que los catapultó a la inmortalidad. Hoy como cada 12 de febrero conmemoramos su gesta y nos sentimos orgullosos de su valor en la Batalla de La Victoria. Si pudiéramos viajar en el tiempo y llegar a los momentos previos a la batalla, creo que veríamos a un puñado de muchachos asustadizos y temerosos, pensando en cómo hacer frente a semejante reto, pero sin el menor atisbo de renuncia a lo que el de...